El 2020 por fin está terminado y me parecía imposible…

Aquello que expresa el refrán popular, que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, de nuevo en este diciembre 2020 debería estar vigente en mi opinión; aunque con la Covid-19, objetivamente todo indica que el refrán en esta ocasión va a ser una excepción, porque parece que la enfermedad no tiene fin y que los cuerpos van a tener que resistirla porque lo contrario podría ser el fin del mundo.

No es alarmismo lo que planteo; y a continuación me explico: en el caso de la Pandemia de marras las estadísticas indican que va a continuar durando sin fecha de terminación de momento, por cuanto vivimos en lo que podría ser un segundo rebrote. Todavía no hay cura posible y las vacunas aún no están en el tiempo necesario. En consecuencia, en buena lid, tendríamos que decir que el mal no sabemos aún cuánto va a durar; y, además, deberíamos poner en duda aquello de “ningún cuerpo que lo resista” porque en realidad, también está por ver. Hay muchos muertos, pero también muchos sobrevivientes. Es un balance fatídico, que crea una especial incertidumbre del cómo se va a comportar el 2021 que pronto comenzaremos.

Por tanto, comienzo por decir, que las postrimerías de este 2020 presentan unas características muy específicas que bien valdría la pena analizarlas un poco. Sólo podría hacerlo desde un punto de vista muy personal, porque una primera característica del año en cuestión es que la mayor parte del tiempo trascurrido lo he pasado prácticamente confinado en mi casa, con casi nulo contacto personal con amigos e incluso vecinos que me son frecuentes, dado que ellos también han estado confinados. Sólo telefónico y virtual por medio de las redes sociales. En Cuba se ha tomado muy en cuenta la presencia de la Covid 19 y se han puesto en práctica medidas extremas para su control, que por cierto debo decir que han dado buenos resultados y llegamos al mes de diciembre con números que expresan un buen control de la enfermedad. Esta es otra característica, importante en mi opinión, que puedo señalar al 2020 que estamos terminando y que considero no es ocioso señalarla. Estamos pues concluyendo un año en circunstancias muy especiales y distintas a lo habitual del pasado.

Con toda franqueza, quiero expresar que está por ver, en definitiva, cómo van a ser las festividades de Navidad y de fin de año, porque la Pandemia en el mundo no muestra señales de ceder. Esta situación plantea el surgimiento y desarrollo de estados de ánimos muy característicos, aunque muchos se afanen en ocultarlos. El miedo a ser infestado, en mi criterio, constituye, se reconozca o no como tal, un sentimiento subyacente que va a actuar masivamente en estas festividades porque la enfermedad está en pleno crecimiento de nuevo en el mundo. Sólo habría que mirar un poco hacia las estadísticas que no ceden. Esta es otra característica de los finales de este 2020.

Por otra parte, además, quiero reconocer que, aunque Cuba es un país subdesarrollado de pocos recursos, ya en este diciembre tenemos varios candidatos vacunales en avanzados estadios de pruebas clínicas, que nos auguran que para el mes de febrero del 2021 podamos comenzar a vacunar masivamente a la población del país. Los cubanos hemos arribado a diciembre 2020 con una esperanza cierta que nos crea un cierto alivio de todo lo que hemos vivido en el año que termina. Lo que no quiere decir que en definitiva nos confiemos totalmente y entremos en una distensión de las medidas que tanto nos han ayudado, como son el uso obligatorio del “nasobuco” que fuera de Cuba se conoce como la “mascarilla”, así como la práctica del distanciamiento social y la higiene de lavarse las manos con mucha frecuencia, así como la desinfección de las superficies que tocamos con reiteración. Todo indica que de esas medidas tan importantes ya no podremos prescindir nunca más. De nuevo otra característica de este fin de año, porque esas medidas sanitarias estarán muy presentes ya que todo parece indicar que ya van a ser necesarias por muy largo tiempo, quizás para quedarse definitivamente.

Otro hecho importante que afecta este fin de año, querámoslo o no, son las elecciones en los Estados Unidos y la especial circunstancia que está sucediendo con Mr. Trump que se niega a reconocer su derrota, lo que está desarrollando una situación realmente muy explosiva. Y, aunque en primera instancia esa situación constituye un problema específico que corresponde a los ciudadanos de los Estados Unidos resolverlo, los Estados Unidos no es cualquier país, es la nación más poderosa del mundo en lo militar y en lo económico, y lo que allí suceda siempre habrá de tener repercusiones internacionales.

En lo referido a Cuba, Mr. Trump en sus postrimerías de gobierno ha intensificado el Bloqueo y las medidas contra Cuba, en especial ha suspendido el envío de las remesas, que juegan un nivel importante en la reducida economía del país por causa del Bloqueo; y muchas familias van a pasar las Navidades y el fin de año sin la ayuda que regularmente han estado recibiendo. Estas situaciones crean incertidumbres muy especiales, que hasta el mes de enero en que se produzca el cambio de Gobierno de acuerdo con las leyes estadounidenses, no se va a definir la situación. En ese intermedio podría suceder cualquier cosa, incluso los telediarios nos han traído la noticia de los propósitos de Mr. Trump de bombardear una central nuclear en Irán, que sus asesores pudieron convencerlo de no hacerlo.  

Finalmente, en resumen, debo decir que el 2020 en su transcurso se ha desenvuelto en medio de unas circunstancias muy especiales, porque la adversidad se ha mantenido presente todo el tiempo. Mi recomendación, ante este fin de año es asumir el futuro de manera optimista en una disposición de luchar contra todo lo que pueda presentarse en el 2021 que pronto comenzaremos. Felicidades.

Félix Sautié Mederos
Licenciado en Ciencias Sociales, especializado en Economía, y licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos. Corresponsal Permanente en Cuba de la Revista Tiempo de Paz de la cual es miembro de su Consejo de Redacción. Publicación trimestral del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL de España). Sociólogo, teólogo laico y periodista, con múltiples crónicas y artículos periodísticos publicados en diversos órganos de prensa de Cuba y otros países, principalmente España. Ha colaborado con publicaciones del Sur en Andalucía España; ha colaborado con el periódico POR ESTO!, Mérida, Yucatán y su suplemento cultural Unicornio, en donde publicó sus memorias por entregas semanal con el título La Espiritualidad Prohibida. Además, colabora también con las revistas católicas en Cuba tales como VITRAL de la Diócesis de Pinar del Río y Laboren Voz del Movimiento de Trabajadores Cristianos. Cuba. MTC; La Agenda Latinoamericana de la Teología de la Liberación. APIC Alternativa. Agencia de Prensa Continental. Missione Oggi del Centro Saveriano de Animación Misionera de Roma. Tiene publicados varios libros en España: Sin Tiempo para Morir (novela testimonio) 1999; Evangelio y Revolución, en colectivo de autores con Pedro Casaldáliga y Benjamín Forcano, 2000; Cuba: Problemas y Retos, 2001; Palabras de Esperanza, 2005; Futuro del Socialismo y la Religión Cristiana en Cuba en colectivo de autores 2001; todos en la Editorial Nueva Utopía de Madrid; Curso de Administración y Gestión de Proyectos ISEBIT La Habana. Socialismo y reconciliación en Cuba. Una mirada desde adentro, Editorial los Libros de la Catarata, Madrid 2007. Tiene terminados y pendientes de publicación los textos: Ética Política Cristiana y Revolucionaria, Periodista Soy, no puedo negarlo; Militante soy, no puedo negarlo; y Cristiano Soy, no puedo negarlo. Ha trabajado en actividades políticas, de prevención social y preservación de la Paz en instancias intermedias y nacionales de Cuba. Es militante fundador del Partido Comunista de Cuba y miembro de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, ACRC. Fue director del Semanario Mella 1964, del periódico Juventud Rebelde 1965-1966, La Habana; director de la revista cultural El Caimán Barbudo (1966), La Habana; director del periódico “El Bayardo” de Camagüey 1970; Director Nacional de Escuelas de Arte y Vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura de Cuba (1972), Vicepresidente del Poder Popular en la Isla de la Juventud (1975), Director fundador de la Editorial José Martí de Publicaciones en Lenguas Extranjeras (1982), La Habana, así como profesor de Cooperación al Desarrollo y de Ética Cristiana en el desaparecido Instituto Superior de Estudios Bíblicos y Teológicos La Habana.