Embargo yanqui a Cuba visto desde Europa

El destacado periodista vasco José Manzaneda, responsable de comunicación de la asociación vasca de amistad Euskadi-Cuba y coordinador del medio Cubainformación TV, describe así, a los europeos, las bases permanentes del cerco económico y financiero a Cuba:

 “Imagínenos que la Unión Europea impusiera un bloqueo económico total a sus países integrantes, prohibiendo el comercio, las transferencias, el turismo, la venta y compra de tecnología o medicamentos, el uso del euro, que -mediante amenazas y procesos judiciales- impidiera la inversión a empresas de otras latitudes, sancionara a las navieras que transporten gas natural o petróleo y, a su vez, negara la entrada a territorios de la Unión Europea a nuestra ciudadanía”.

El eufemísticamente llamado embargo comercial a Cuba significa que ni empresas  ni ciudadanos cubanos pueden vender productos ni servicios en el mayor mercado del mundo que es el del vecino estadounidense, ni adquirir sus productos o servicios, salvo excepciones y con regulaciones muy estrictas (ciertos alimentos y medicamentos, pagados por adelantado). Esto implica enormes sobreprecios en absolutamente todas las importaciones de Cuba, muchas desde mercados distantes. También la imposibilidad de adquirir productos y tecnología solo existentes en Estados Unidos.

Aún siendo España un país con alto desarrollo económico, continúa Manzaneda, podemos imaginar los efectos devastadores que ello tendría en nuestras condiciones de vida. Por ello es fácil imaginar, el efecto que tal bloqueo tendría sobre la población de un país insular y pobre en recursos, del Sur, como Cuba.

En la actualidad asistimos, con perplejidad, a una operación, en medios de prensa y redes sociales, que niega cruelmente el bloqueo económico, comercial y financiero de EEUU contra Cuba, y justifica lo que es un crimen de lesa humanidad y una violación masiva de los derechos humanos de once millones de personas, sometidas a un brutal chantaje: morir por hambre o derrocar a su gobierno, por voluntad de Washington.

El impacto del bloqueo en todas y cada una de las fuentes de ingreso de la Isla, que es brutal, se calcula en unos cinco mil millones de dólares anuales.

Entre otras aberraciones los barcos que tocan puerto cubano no pueden seguir ruta a EEUU, (mayor mercado del área) lo que multiplica, para la Isla todos los costes de fletes y seguros.

Las persecuciones, penalizaciones y constantes presiones extraterritoriales a empresas y países, para impedir el comercio con Cuba hacen que empresas de terceros países no puedan exportar a EEUU productos con un solo gramo de azúcar o de níquel cubanos, cerrando a la Isla gran parte de los mercados internacionales al tiempo que Igualmente,  terceros países no pueden vender a Cuba bienes con más de un 10% de componentes estadounidenses.

Para Cuba, es imposible obtener créditos para el desarrollo, debido al derecho a veto o voto preferente de EEUU en organismos financieros multilaterales, como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo.

Únanse a las anteriores medidas y muchas otras igualmente aberrantes las 243 nuevas sanciones impuestas durante la etapa final de la administración de Donald Trump, de ellas más de 50 formuladas durante la pandemia de Covid-19.Ellas incluyen la prohibición de las remesas, que ha convertido a la emigración cubana en la única, en EEUU que no puede enviar dinero a sus familias de forma legal y segura.

El compromiso, corroborado por Barack Obama, de otorgar al menos 20 mil visas al año se fue a bolina con el cierre migratorio por la congelación de visas, debido a la clausura del consulado estadounidense en La Habana, algo que busca incrementar el efecto “olla a presión” sobre la población cubana ya bloqueada.

La inclusión de Cuba en la lista estadounidense de supuestos “países patrocinadores del terrorismo” implicó  el cierre bancario casi completo para la Isla, y la imposibilidad, desde hace meses, de realizar compras (de alimentos y medicamentos, por ejemplo), con los dólares recaudados.

Sobresale la persecución sistemática de las navieras que llevan petróleo venezolano a Cuba, hecho causante de la reducción drástica del transporte urbano y de restricciones eléctricas.

La restricción aún mayor de los escasísimos viajes de visitantes estadounidenses a Cuba autorizados por la administración Obama, así como la prohibición de cruceros han arruinando a numerosos establecimientos del sector privado cubano.

La prohibición de vuelos a nueve de los diez aeropuertos internacionales de Cuba, ha afectado a la comunidad cubana en EEUU, única que, con anterioridad, no estaba sometida a restricciones de viaje por el régimen imperial estadounidense.

La aplicación íntegra de la Ley Helms–Burton, busca ahuyentar toda inversión extranjera, así como la activación de decenas de demandas contra empresas inversoras, principalmente europeas, para forzar su salida de la Isla.

Una estrategia de asfixia de seis décadas, más el cerco de guerra económica de los últimos cuatro años, unido a la ausencia de ingresos por turismo debido a la pandemia, han provocado en Cuba una aguda situación de desabastecimiento en todos los órdenes.

 Para Manzaneda, el resultado político esperado desde hace 60 años de una estrategia consistente en matar por hambre y carencias a un pueblo rehén, es mínimo ya que apenas ha  conseguido que una pequeñísima parte de la población, cansada, desesperada, claudique y se manifieste contra el gobierno de la Revolución.

Estas personas no son ni remotamente, la mayoría, que      conoce la causa esencial de sus problemas y tiene la certeza  de que solo la revolución es capaz de corresponder a sus aspiraciones y han salido, por cientos de miles, a las calles de toda Cuba, a defender la soberanía de su país y desenmascarar a mercenarios y fariseos.

Manuel Yepe Menéndez
Manuel Yepe Menéndez (La Habana 1936), desde 1954 fue combatiente insurreccional en La Habana como integrante de las Brigadas Juveniles de 26 de Julio en la Universidad de La Habana. Trabajó en la reproducción y distribución del alegato de defensa de Fidel Castro "La historia me absolverá". En 1958 dirigió la revista clandestina del M-26-7 ACCIÓN, que se editaba semanalmente en La Habana y se identificaba como Órgano de la Juventud Cubana. Es Licenciado en Derecho, en Dirección de la Economía y en Ciencias Sociales. Se ha desempeñó como Director de Protocolo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Embajador de Cuba en Rumanía. Fue Director General de agencia de noticias Prensa Latina; vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT); director del periódico Guerrillero de Pinar del Río, y Director Nacional (fundador en Cuba) del proyecto TIPS del PNUD. Desde 2000 hasta la actualidad es miembro del Secretariado del Movimiento Cubano por la Paz. Fue comentarista de temas internacionales de los diarios POR ESTO! (2008-junio 2020). Agosto 2020