La Casa Molina Zapata una edificación que en el 2022 se decidió a conversar.

El pasado 22 de junio del presente año en la ciudad de Mérida, Yucatán, el Centro Cultural ProHispen invitó a todo el público al conversatorio titulado “Casa Molina, vida, memoria y testimonio gráfico” impartido por la Mtra. Elda Peón Molina y el Dr. Raúl Rivero Canto, en el que se resaltó la importancia de la vida cotidiana en torno a los espacios de la vivienda burguesa, los objetos personales vinculados al coleccionismo, así como la importancia de las fotografías familiares para reconstruir el pasado todavía vivo que se observa en muchas de las calles emeritenses.

La Casa Molina Zapata, ubicada en la calle 50 número 487 entre las calles 57 y 59 del Centro Histórico de la ciudad de Mérida, Yucatán, hoy Museo de Arte Popular, fue construida a principios del siglo XX para Carmela Molina, hija del gobernador Olegario Molina Solís, edificio que no habitó por tener que salir del país tras el estallido de la Revolución Mexicana, uno de los sucesos con mayor retroceso demográfico del país al pensarse en los más de un millón de muertos que hubo. Este inmueble, que posteriormente fue comprado por el cubano don Manuel Zapata Martínez para su hija doña Adolfina Zapata de Molina al casarse con don Alfredo Molina Castilla, padres de Doña Adolfina Molina Zapata, madre de la Mtra. Elda Peón Molina; residencia vivida por la familia Molina Zapata de 1924 a 1990; muchas décadas que nos hacen preguntar ¿De qué tantos acontecimientos ha sido testigo la casa Molina?

Cada objeto y fotografías presentadas por los expositores ayudaron a que la Casa Molina por fin empezara a hablar sobre lo que sus paredes y techos callaron por largo tiempo.

Su arquitectura diseñada por el arquitecto italiano Enrico Deserti y construido por el ingeniero Manuel G. Cantón Ramos nos adentró en el periodo de 1876 a 1911; verla y saber más de sus espacios públicos y privados, nos hizo recordar la serie Downton Abbey, incluso, la clásica casa de muñecas playmobil de la época victoriana comprendida de 1837 a 1901, período de significativos cambios sociales y económicos.

Ver la casa pudo a varios hacernos cantar ese fragmento pegajoso de la canción titulada “La puerta de Alcalá” porque la Casa Molina Zapata “ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo…” testigo fiel de épocas de paz y guerra, de bonanza y austeridad del país.

La descripción arquitectónica que el Dr. Raúl Rivero Canto hizo del recinto dejó al descubierto la época del porfiriato de aparente paz social y estabilidad económica que no se había vivido en México en sus más de cinco décadas como nación independiente, un tiempo de bonanza, especialmente para la clase alta y pudiente, vinculado también a tiempos amargos que trajo consigo la Guerra de Castas iniciada en 1847 y finiquitada aproximadamente en 1901, años de prosperidad para la economía de la región que terminó con el Yucatán revolucionario protagonizado por el general carrancista Salvador Alvarado, cuyas acciones encaminadas al reparto agrario, la instalación de agrupaciones obreras y la restructuración de la educación en el estado, ayudó a las minorías o clases olvidadas a tener mayor visibilidad, entre ellas, a las mujeres.

La Ley Estatal del Trabajo que promulgó en 1915, el Primer Congreso Feminista celebrado en 1916, la Ley del divorcio de 1915 y la creación del Partido Socialista Obrero fundado en 1916 son prueba de ello.

Las anécdotas familiares que la Mtra. Elda Peón Molina contó en torno a la educación recibida de su madre, doña Adolfina Molina Zapata, sin querer queriendo nos reconstruyó el México de Justo Sierra y Carlos A. Carrillo influenciado por Pestalozzi, Fröebel y Herbart, formación con un enfoque netamente social, cuyo objetivo principal fue el de preparar a los hombres para lo que debían ser en sociedad, abonando y mucho a la vida intelectual, moral, artística y técnica, con un sello científico de carácter positivista, pero también, nos remontó a la vasta reforma educativa impulsada por el sonorense Salvador Alvarado o a la Escuela Racionalista de Felipe Carrillo Puerto, puerta de entrada de la educación socialista cobijada por el General Lázaro Cárdenas.

De los objetos presentados, el que más llamó la atención fue la imagen del Sagrado Corazón que en aquellas fechas raro hubiera sido no verla adentro de un hogar católico en una imagen entronizada en algún rincón, a manera de cuadro adornando una pared o atrás de la puerta de una entrada, costumbre que nació en 1907 bajo el papado de San Pío X.

Los retratos familiares presentados por la familia Molina nos recalcaron que las fotografías son siempre parte de un relato abierto en el que la memoria y la imaginación abren la conversación y el debate no sólo de los directamente involucrados sino de todos los observadores, haciéndonos sentir habitantes también de esa casa que por fin se decidió a hablar.

En espera quedamos de una segunda parte y de las muchas historias que todavía están guardadas en ese edificio del barrio de La Mejorada.

Ivonne Bouillé Araluce
Nació en Torreón Coahuila, en 1968. Licenciada en Historia con un posgrado en Educación. Docente de asignaturas del área de Ciencias Sociales. Trabajó del 2016 al 2020 como Responsable Académica del Bachillerato Intercultural de Popolá en Valladolid, Yucatán y del 2016 al 2018 supervisando de manera académica a los 198 planteles del Telebachillerato Comunitario (TBC) en el mismo estado, actividades que la conectaron con las costumbres, tradiciones, formas de vida y el aprendizaje servicio propio de las comunidades rurales. Ha colaborado con la Dirección General de Bachillerato de la SEP en la creación del programa modular de primer semestre del TBC “Matemáticas, fuerzas y movimiento”, con la Universidad del Valle de México campus Mérida en la elaboración del programa de la asignatura Comparative History, así como en la revisión del programa de estudios del Bachillerato Intercultural de Yucatán bajo la supervisión de la Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe CGEIB.