La familia, donde todo comienza, ¿y termina?

En un paso prácticamente inédito, el Consejo de Estado de la República de Cuba informó recientemente acerca de la constitución de una Comisión de 31 miembros que elaborará el proyecto del nuevo Código de las Familias, la cual tiene como objetivo ampliar el proceso de estudios y de consultas realizados para hacer efectiva la preceptiva constitucional.

Y realmente el anuncio, además de causar admiración en quienes desde hace muchos años reclaman la actualización del actual, sorprendió por la forma en que se presenta una comisión de manera pública para tratar un asunto que concierne a toda la sociedad.

Las reacciones fueron tan diversas como personas que la leyeron, pues este sería el primer paso para que se logre adaptar a las condiciones actuales un texto ya superado por la vida y que aun, con los significativos avances que propuso en su momento, quedó alejado de las complejidades asociadas a los tiempos que corren.

Nace también este proceso de la necesidad de adecuar la normativa vigente a las características de la sociedad cubana actual y de las familias, y toma en consideración los resultados de investigaciones y de estudios de derecho comparado de Iberoamérica y otros países.

Pero como ese nuevo escenario que son las redes sociales incrementan su influencia en las decisiones a todos los niveles, no faltaron quienes levantaron banderas para que no queden solo en la Comisión las decisiones más trascendentales asociadas al nuevo documento y comenzaron las exigencias de que pueda realizarse una discusión popular antes de su aprobación final en la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Cuba tiene una tradición de muchos años de consultar con la ciudadanía las principales leyes y otros documentos estratégicos para el desarrollo de la nación, cuya última prueba fue el amplio proceso de debates que antecedió la aprobación de la nueva Constitución de la República, llevada a referendo y aprobada por más del 85 por ciento de la población apta para votar.

Ahora no será menos. El presidente del país, Miguel Díaz-Canel, anunció a finales de mayo que «llevaremos el nuevo Código a debate y a referendo por su trascendencia, porque son temas que implican a toda nuestra sociedad. No se trata solo de un tema particular, sino de todos los asuntos que impactan en nuestras familias».

En su cuenta en Twitter el mandatario aseguró: «vamos a tener un Código de las Familias moderno, que responda a todos los preceptos constitucionales y de avanzada en cuanto a concepción de la familia en Cuba. Ya trabaja la Comisión encargada de redactarlo», aseguró.

Queda claro que en el nuevo proyecto tendrán que tenerse en cuenta las muchas y diversas miradas sobre qué se entiende hoy como familia, más allá del concepto tradicional con el que todos crecimos. Y debe entenderse, también, que tendrá detractores, sobre todo aquellos que se oponen al matrimonio igualitario, por lo que las jornadas por venir para la discusión del proyecto serán arduas y complejas.

A raíz del Día Internacional de la Familia, que las Naciones Unidas decidió celebrar cada 15 de mayo, fueron múltiples las voces tanto en medios de comunicación como en las redes sociales e Internet, que se alzaron para aprobar o cuestionar los nuevos preceptos sobre los que se sustenta la definición de familia en la tercera década del siglo XXI.

Es bueno recordar que uno de los temas más complejos a introducir en el nuevo texto está relacionado con el matrimonio igualitario, aspecto que resultó en extremo polémico cuando, incluso, se pretendió introducir en la nueva constitución del país, sobre todo porque la sociedad ha estado marcada por conceptos discriminatorios aun anclados a tendencias de antaño.

De acuerdo con reportes de prensa, en todo el proceso previo para la redacción del anteproyecto del nuevo Código de las Familias se han identificado 21 problemáticas fundamentales, las que tienen propuestas de solución, relacionadas en su mayoría con el matrimonio y la unión de hecho; los temas de filiación; las relaciones parentales; y las instituciones de guarda y protección.

Tomar en cuenta estos asuntos es también una forma de que exista una coherencia entre el nuevo documento y el texto constitucional y con los tratados internacionales que ha ratificado Cuba sobre esta materia.

Es la familia donde todo comienza, y acaba, es el espacio ideal para el crecimiento y la formación de valores, de salvaguarda y custodia de la sociedad misma y Cuba busca ponerse a tono con todo ello cuando ya transcurre el segundo año de la tercera década del siglo XXI.

Pelayo Terry
Pelayo Terry Cuervo es Licenciado en Periodismo y Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana. Fue Corresponsal de Guerra en Etiopía entre 1988 y 1989. Reportero y Corresponsal Jefe en La Habana de la Agencia de Información Nacional (actualmente Agencia Cubana de Noticias), subdirector del semanario Tribuna de La Habana (1997-2000), subdirector del diario Juventud Rebelde (2000-2009), Director de Juventud Rebelde (2009-2013) y Director del diario Granma (2013-2017). Actualmente es editor del sitio web Cubaperiodistas, de la Unión de Periodistas de Cuba. Ha sido conferencista y tribunal de tesis en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y presidente y miembro de varios jurados de la UPEC, entre ellos el Nacional de Periodismo José Martí, por la obra de la vida, el Juan Gualberto Gómez, por la obra del año, y el Premio Nacional de Periodismo 26 de Julio, del cual ha sido presidente en los dos últimos años. Fue premiado en varios concursos periodísticos en Cuba y consultor en temas de Periodismo y Comunicación. Fue colaborador de los diarios Por Esto! (diciembre 2017-junio 2020) en el tratamiento del tema Cuba, tanto en reportes informativos como en artículos de Opinión.