Al niño del dos mil veinte le está costando hablar
Es una pantomima con deseos encriptados, ruidos
Apenas agua, mamá, papá
Es la clase en línea, el aislamiento, el cubrebocas
Adivínelo con señas
Se debe a todo eso, dice la madre, y será verdad
El padre no se pronuncia, se implica poco, por justicia histórica de macho
“Comida, niño, dilo bien, co-mi-da”
Y el niño le mira y vuelve a berrear
Y se acaba el featuring del padre
Niña con tres, niño de cuatro y otro de cinco vienen a mí:
Descontrolada estridencia, incómoda, indescifrable
Acertijo inaccesible en un loop interminable
Quien se frustra es el adulto –yo, en este caso-, son mis sobrinos
Animalitos, indefensas crías de pandemia
Internet los amamanta, esa nodriza, esa puta, fiel servidora y verdugo
Jugar con sus pares es violencia
Tras dos años de encierro en la cárcel familiar
Lleva cada niño de pandemia en la mochila,
Junto al gel y las crayolas, un germen de neurosis a estrenar
Ahí en el jardín de infancia, la guardería, en la casa de la abuela
Una neurosis bebé, con su chupete, entre el juego, la clase y la amistad
Todo cuanto estuvo prohibido en estado de alarma, ahora crece
Contacto, tacto, acto de amar
Habrá que armarse de paciencia, dice el padre, ese que habla por hablar
No, señor, dice la madre, habrá que hacer más que eso
Hace falta hablar, hablar, y hablar
Y la cría, muda, alza la tablet, ya no tiene batería
Y dice A, AA, AAAHH, AAAAAHHHHH
Poesía Neurosis bebé de Ricardo Mena Rosado










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