ONU, Arquitectura, Ciudad y Género

Entramos, ante esta post pandemia, a una etapa de nuevas posibilidades de trabajo igualitario, de problemas de índole mas específico en la resolución de problemas de arquitectura y urbanismo

En la Conferencia de las Naciones Unidas (ONU) de Habitat II se define la ciudad inclusiva como el lugar donde cualquier ser humano, independiente de la condición económica, del sexo, de la edad, de la raza o de la religión pueda permitirse participar productiva y positivamente en las oportunidades que la ciudad tiene para ofrecer. Entendiendo la ciudad como un lugar cambiante de arquitectura, de cultura y población.

En 1976 se crea la conferencia Habitat I en Vancouver, Canadá, cuyo objetivo principal fue la preocupación del rápido crecimiento demográfico y urbanización descontrolada, ubicando a la vivienda social como tema central. Para Habitat II, realizada en Estambul, Turquía en 19996, se visualiza a las ciudades como motores de crecimiento, teniendo a los temas de urbanización como una prioridad, su objetivo principal se enfocaba en el Desarrollo Humano Sostenible, urbanización y vivienda para todos. En 2016 se realiza la tercera Conferencia Habitat III en Quito, Ecuador, poniendo como objetivos clave, de una propuesta de 17: la erradicación de la pobreza, la igualdad de Género y ciudades y comunidades sostenibles conocidos como los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) que permea hasta nuestros días.

La igualdad de género como concepto se incorporó a las Normas Internacionales de los derechos humanos mediante la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General el 10 de diciembre de 1948 (ONU).  Esta Asamblea General declaró en 1975 como el Año Internacional de la Mujer y organizó la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, que tuvo lugar en Ciudad de México, planteando como objetivo que las naciones implementaran acciones para mejorar la situación de las mujeres y la Declaración de México sobre la igualdad de las mujeres y su contribución al desarrollo y la paz, trazando el camino de las acciones que las naciones en política exterior impactaban.

En 1979 se realiza la Convención sobre todas las formas de discriminación contra la mujer, (CEDAW) para 1980, cinco años después de la conferencia de Ciudad de México, se celebró una Segunda Conferencia Mundial sobre la Mujer en Copenhague.  En 1985, tuvo lugar en Nairobi la Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz.

La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, fue más allá que la de Nairobi. La Declaración y Plataforma de Acción de Beijing reivindicó los derechos de la mujer como derechos humanos y se comprometió a llevar a cabo acciones específicas para asegurar el respecto de estos derechos.

Las desigualdades sociales, económicas, la segregación urbana y fragmentación del territorio ha generado que todos los objetivos de estas conferencias y declaratorias enfoquen estudios, conocimientos y análisis para lograrlos, tanto en ayuda por Instituciones académicas u Organismos a nivel mundial. Análisis y otros estudios evidenciados en el documento Género y la prosperidad de las ciudades (2012 – 2013) han mostrado que las mujeres realizan más trabajo no remunerado y de cuidado que los hombres, así como una mayor cantidad de viajes en transporte público, debido a los tradicionales roles de género en México. (Dunia, 2016)

Habrá que replantearse las tomas de decisiones de las políticas públicas de las ciudades respecto a su movilidad y productividad tomando muy en cuenta la población de niños, mujeres, personas de la tercera edad y con discapacidad como parte importante en el sector económico-productivo.

Dunia (2016) menciona que de las normas en las cuales se materializa la igualdad, se encuentran en el artículo 55, el cual señala que los que se implementen, deberán promover condiciones de igualdad que garanticen el derecho a una vivienda a los diferentes sectores de la población conforme a sus características socioeconómicas, culturales y demográficas, y en el artículo 59 se mandata al gobierno de la Ciudad de México, aplicar de manera igualitaria los programas institucionales para jefas y jefes de hogar, madres solas y mujeres víctimas de violencia familiar con el objeto de satisfacer sus necesidades de acceso a una vivienda; en tanto que en el artículo 60 se faculta a este gobierno a diseñar y aplicar los programas institucionales para las y los trabajadores de la Ciudad de México.

Estos marcados términos, tanto legales como de objetivos a futuro y en proceso, crean una gama de oportunidades para la regeneración de las ciudades a partir de sus habitantes, desde la perspectiva de género, la inclusión, la tolerancia y la erradicación de la pobreza que parecen algo común en las ciudades de México y Latinoamérica. Estos objetivos propician una serie de oportunidades para los arquitectos y los urbanistas desde un campo urgido por hacerse partícipe y protagonista.

Según Levy (1995, 2003) las relaciones de género, como cualquier otra relación social, de clase, edad, de tipo étnico o religioso se concretizan en las instituciones y en las ideologías, en las cuales los papeles y las relaciones entre mujeres y hombres socialmente definidos se reflejan, se confirman o se someten constantemente a un debate en la vida cotidiana y en el conjunto de acciones colectivas, la sociedad la cual los envuelve y los delimita, que a su vez está enmarcada en la ciudad como uno de los lugares donde se desarrollan estas interacciones, la ciudad que genera cambios de las estructuras y de los procesos sociales, culturales y económicos.

Entramos, ante esta post pandemia, a una etapa de nuevas posibilidades de trabajo igualitario, de problemas de índole mas específico en la resolución de problemas de arquitectura y urbanismo, como los prototipos de vivienda que ya no pertenecen al estereotipo de familia clásica, donde todos los planteamientos previos de los tipos, modelos y discriminación deberán caer y surgir nuevas maneras de realizar las propuestas y resultados; todo ello con una normatividad adecuada y como política pública.

El riesgo es importante porque no tiene sentido hacer las cosas como ya se hicieron antes, y hay que probar siempre nuevas alternativas

Zaha Hadid, ganadora del Pritzker

Como arquitectos y para dar cabida a los nuevos planteamientos sociales de habitar debemos trabajar en conjunto con estas sociedades marginadas y más desprotegidas de la sociedad, mostrar las posibilidades de creación diversa a partir del conocimiento muy puntal de cada caso, ser facilitadores de la creación de una arquitectura democrática.

Los diseños arquitectónicos donde los roles prestablecidos de hombre o mujer por una carga social histórica puedan ser replanteados y resueltos de manera social, técnica y económica en cada proyecto y en cada problema urbano que lo requiera. Tenemos una sociedad ávida de participar en todos los procesos y profesionales técnicos capacitados para dar cabida a este nuevo esquema de desarrollo.

Ante estos desafíos locales y globales de la Arquitectura y urbanismo inclusivos hemos de hacernos algunas preguntas para plantear el siguiente paso: ¿Las ciudades funcionan mejor para hombres o para mujeres? ¿Cómo realizar la arquitectura inclusiva desde la vivienda hasta la ciudad?

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” y que “toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, […] nacimiento o cualquier otra condición.”

REFERENCIAS:

Dunia Ludlow Deloya ,(2016)  Más ciudad para más mujeres y sus familias. Una propuesta de ley para la Ciudad de México. https://onuhabitat.org.mx/index.php/mas-ciudad-para-mas-mujeres-y-sus-familias-una-propuesta-de-ley-para-la-ciudad-de-mexico

Levy Caren, Ciudad y Género, en Cuadernos de la CEPAL, 2003, La ciudad inclusiva. Balbo M., Jordán R., Simioni D., Pag. 237.

https://repositorio.cepal.org/handle/11362/27826

ONU, Desafíos Globales, Igualdad de género. https://www.un.org/es/global-issues/gender-equality

https://onuhabitat.org.mx/index.php/la-nueva-agenda-urbana-en-espanol

Gonzalo Coral
Arquitecto y Maestría en Arquitectura por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán. 2004 y 2010 Profesor de la Facultad de Arquitectura de la UADY de 2011 al 2017, de la Universidad Vizcaya de las América, del Centro Universitario de Valladolid (CUV) y la Universidad de Yucatán (UNY). Arquitecto responsable de los proyectos de Restauración de catorce edificios religiosos patrimoniales en el Estado de México derrumbados por el sismo de 2017. Asesor en dos proyectos sociales de vivienda en comunidades rurales sobre autoconstrucción asistida (en PLANCHAC 2015 Vivienda Popular como unidad doméstica sustentable; Medio ambiente y cultura) y Construcción de vivienda vernácula (en Tahdziú 2005). Y como Investigador asociado en el área de Seguridad en la construcción en los conjuntos de vivienda en serie del proyecto CONAVI – CONACYT clave 236282 y clave SISTPROY UADY 2015001. (2015 – 2016) Arquitecto copartícipe en la reconstrucción de viviendas destruidas por el sismo de 2017 en localidades de Chiapas, coordinando a estudiantes de Arquitectura participantes. Docente de las asignaturas de taller de materiales, Restauración, Taller de Proyectos y Teoría e historia de la arquitectura regional, Diseño Bioclimático, Así como de diversos cursos de materiales y sistemas constructivos, Técnicas de restauración y Autoconstrucción asistida de vivienda. Actualmente investigador sobre eficiencia en el uso de materiales entre los que destacan la madera, la tierra, la piedra y otros materiales naturales, así como la realización de proyectos arquitectónicos de vivienda.