Siguiendo pistas: Las mentiras de Netanyahu

Benjamin Netanyahu. EFE/EPA/YONATAN SINDEL

La propuesta e insistir a los gazatíes de abandonar su espacio y trasladarse al sur de la franja se debía, según el gobierno de Israel, a que ese territorio del norte sería atacado. Con miles de trabajos y sacrificios, los pobladores no tuvieron otra alternativa de actuar conforme a lo ordenado.  A la población palestina le significó un sacrificio: abandonar su lar con lo más posible a cuestas y llorando por lo que se quedó y por lo que pasaría con sus bienes, precarios o no, pero resultado de su esfuerzo de años.

Los que permanecieron habían sido bombardeados por la aviación con las consecuentes bajas de hombres, mujeres, muchas de ellas embarazadas y, lo más doloroso, miles de niños muertos por la metralla invasora. Para entonces, empezaron a levantarse quejas de ciudadanos del mundo en contra de lo que significaba el inicio de un genocidio, que, con el avance de los días, ha ido creciendo hasta hacerse insoportable.

Significó, de acuerdo con lo que el gobierno de Netanyahu decía, que el norte de la Franja de Gaza tendría que ser abandonado porque sería arrasado por los soldados israelíes y les recomiendan establecerse hacia el sur, porque ahí estarían más “seguros”, “más protegidos”. Sin embargo, hoy se observa que la situación es contraria; porque las fuerzas israelíes durante la noche bombardearon el territorio de Rafa y en la mañana los tanques arrasaron con todo.

El problema se agudiza porque los hospitales que se ubican en esa región están imposibilitados de prestar más servicios porque están abarrotados. El hospital “al mayor” que debiera dar servicios a la zona, se encuentra en lo que los israelíes llaman “la zona roja”, le es imposible realmente prestar más servicio. No hay suficiente material para prestar esa atención médica y el personal trabaja por demás ahotado.

Se presume que las fuerzas israelitas entrarán y barrerán con todo lo que en ese espacio se encuentra, se establecerán y por supuesto, dejarán el terreno listo para el asentamiento de nuevas colonias. No importa cuántos van a morir, eso sólo son daños colaterales inevitables, son daños ya totalmente determinados por la guerra y por las fuerzas de ocupación. No les importa lo que ocurra con esa gente ni a los soldados, ni al general jefe de la “defensa” y, mucho menos, al primer ministro. Es una verdadera barbarie, un genocidio y que quede meridianamente muy claro, puesto que no se pueden calificar de otra manera las acciones que se están desarrollando.

¿A quién beneficia esta guerra?  En este caso, a la población judía que se le puede seguir estableciendo sus lugares en campamentos; sus nuevos centros de población, ocupar los espacios donde cientos de gazatíes fueron masacrados por sus soldados; pero, al mismo tiempo, Las empresas armamentistas que han hecho el mejor negocio de su vida al vender armas a Israel y a Ucrania. El gasto bélico creció, hasta alcanzar el máximo histórico de 2440 billones de dólares, lo que representa un incremento del 6.8%, respecto de 2022. Cada país, dedicó el 6.9% de su presupuesto en gastos militares, según el Instituto Internacional de Estudios para La Paz. Reunidos en Chipre (Nota de Adrián Zelaya, presidente de EKAY GROUP.

La población gazatí totalmente indefensa ante la brutalidad de la soldadesca quedó inerme. En Tel Aviv hubo una enorme manifestación solicitando la caída del régimen de Netanyahu y regresar a su país a un diálogo que permita regresar a los que se encuentran cautivos. Cesar la guerra para iniciar pláticas de verdadera seguridad y paz.

Es necesario que el mundo siga levantando su voz, en todas las latitudes, para evitar un mayor baño de sangre de un pueblo inerme e indefenso, arrinconado, donde no tiene escape, porque parece que la soberbia del primer ministro es máxima, ilimitada, suprema, tanta que no le hace caso ni siquiera a su aliado, el poderoso presidente Biden. Luego, entonces, ¿si a él no le hace caso? ¿A quién sí para parar el genocidio? Lo que está ocurriendo en Gaza es una afrenta a la humanidad. Netanyahu quiere pasar a la historia como el hacedor del Gran Israel. Su página, en la historia, ya la ocupa con el mismo Hitler. Debe ser su orgullo.

José Perulles López nació en Mérida, Yucatán, en noviembre de 1935. Ha sido maestro desde educación primaria a Universidad. Es Maestro en terapia de pareja y familia. Su interés y estudios en geopolítica, le ha llevado a impartir conferencias sobre temas de polìtica internacional. Es escritor de la novela costumbrista "Pozo Amargo ".