En tan solo el siglo pasado, se articularon diversas intervenciones que desde la política alimentaria ─y, más recientemente, cultural─ continúan desmembrando procesos sistémicos que garantizaban el buen funcionamiento del cuerpo y de los ecosistemas.

La comida rápida e industrializada se ha encargado de arrinconar aquellos hábitos alimenticios que lograban mantenernos sanos y llenos de energía. Es importante retomar tradiciones alimenticias milenarias como la fermentación.