Cuba inició su lento retorno a una etapa que está siendo en extremo compleja, llena de desafíos e incertidumbres y a la espera de que los tiempos por llegar puedan ser menos tensos que los últimos meses vividos por culpa del COVID-19.
En juego está la selección de quien tendrá en sus manos la dirección por cuatro años de un imperio en decadencia cuya desaparición es esperada por millones de seres humanos en el mundo que luchan por una sociedad global justa y libre.
La educación de los jóvenes y del pueblo en general debe fundamentarse en las realidades específicas que vivimos en el pasado y en el presente que tenemos por delante. Estamos en la Hora de los mameyes.













