Dylan Thomas, poeta bucólico, soñador, parlanchín, bonachón, pero nunca ingenuo. Su malicia y suspicacia pueden notarse en el conjunto de su obra que nace en medio de esta vida bohemia y desenfrenada.

¿Cuál horizonte volátil, esfuma caos? ¿Cuál horizonte blanquizco, tiene una pócima? ¿Cuál horizonte pardusco, ventea la muerte?

Desperté cuando la luz de la tarde se doraba como la piel de una manzana...