Tan malo el giro como el colorado

Si el anterior presidente nos tenía acostumbrados a pifias “presidenciales” un día si y el otro también, en este sexenio la constante ha sido la polarización de la sociedad. Con sus espacios matutinos, el actual presidente ha marcado la línea al segmentar a la sociedad entre los simpatizantes de MORENA (los buenos), todos los demás políticos (los malos) y el resto de la población que, desde la óptica del presidente, deben mantenerse en el estancamiento y esperar a ser cobijados (entiéndase mantenidos) por el Estado, ya que si se tienen aspiraciones y se busca mejorar la calidad de vida, entonces somos parte de los malos, pues para el presidente los empresarios, los emprendedores, los que aspiran a algo mejor para ellos mismo y para sus familias, invariablemente, lo harán a través de prácticas inmorales, corruptas e inapropiadas.

Esta generalización ha provocado, al menos en redes sociales, el espacio donde la sociedad puede expresarse sin censura alguna (al menos hasta ahora) por la categorización en que ha puesto a la sociedad, una sociedad mexicana que es producto de la cultura del esfuerzo, que desde pequeños se nos ha inculcado la idea de: “hay que estudiar mucho, para que puedas vivir bien, es importante estudiar para buscar un trabajo que te permita vivir cómodamente” o “yo quiero para mi hijo lo que yo no pude tener”.

En sus comentarios, el presidente acusa de manera flagrante a esa parte de la sociedad que es el motor del país, a esa parte de la población a la que ésta y las anteriores administraciones han sangrado con impuestos, con el pago de “n” cantidad de servicios necesarios para tener un negocio y un patrimonio propio, que quienes han llegado a cumplir sus metas laborales o sus “aspiraciones” lo han obtenido a través de obrar de forma incorrecta o de caer en la corrupción, así,  generalizando de manera tajante y todo por que los planes electorales no le salieron como esperaba… triste situación.

Sin embargo, se puede rescatar aquí (hablando de comentarios desafortunados) la realidad en la que algunos funcionarios públicos y políticos, completamente fuera de la verdadera realidad de la mayoría de los mexicanos, como lo hiciera el entonces presidente Vicente Fox al extinto mandatario cubano con su “llegas, comes y te vas” en relación a la visita realizada por Fidel Castro en el marco de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo que se realizó del 18 hasta el 22 de marzo de 2002 en la ciudad de Monterrey, Nuevo León; o el exsecretario de hacienda Ernesto Cordero Arroyo pronunciara en febrero de 2011: “Hay familias mexicanas que con ingresos de seis mil pesos al mes tienen crédito para una vivienda, tienen crédito para un coche, se dan tiempo de mandar a sus hijos a una escuela privada y están pagando las colegiaturas , además de que les alcanza para vivir”, manifestando un total desconocimiento de lo que le cuesta el día a día a la mayoría de las familias mexicanas, muchas de las cuales ni siquiera alcanzan a obtener esa cantidad al mes, sino que viven con un aproximado al sueldo mínimo y, a veces, ni eso.

Pero los sucesos anteriores no son más un muestra del pensamiento que priva en la mal llamada “clase política” (no todos, tampoco caeré en la generalzación), una “clase” de quienes parecen ubicarse en un universo paralelo, nos diría la física cuántica, y desconocer de forma contundente los muchos Méxicos que caben en un sólo territorio, una segmentación que si bien puede ser “necesaría” en términos de mediciones económicas, no lo es en términos sociales.

Lo mencionado por el ejecutivo en días pasados no es para ofenderse, es para alarmarse, porque quien así piensa… así actúa y tuvimos una muestra desde los primeros días de la administración cuando canceló las becas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), así como las becas con las cuales se sostenían estudiantes de posgrado en el extranjero, al igual que investigadores y alumnos de un centro tan importante a nivel sureste como el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), con más de tres décadas de existencia, frenando y en algunos casos frustrando de raíz los trabajos de muchas jóvenes promesas del mundo de la ciencia que tanta falta le hacen a México.

Tal pareciera, y es una opinión totalmente personal, que el resultado al final de estos seis años es la de tener una nación de “zombies” donde cada persona de la sociedad desarrolle su papel sin pensar, sin aspirar, sin protestar y sobre todo sin dejar de aplaudir “ya saben a quien”.

Nacido en la ciudad de Campeche, México; con estudios de licenciatura y Maestría en Ciencias de la Comunicación por el Instituto Campechano; Maestría en Gestión Educativa por la Universidad Pedagógica Nacional. Productor y conductor de radio y televisión actualmente se desempeña como docente de nivel superior en el Instituto Tecnológico de Estudio Superiores “René Descartes” y como locutor en la radio de la Universidad Autónoma de Campeche; ha impartido conferencias y charlas a diversos organismos y empresas a nivel nacional.