Como cineasta, me parece que todo lo que he hecho en cine en el presente comenzó con Georges Méliès. Y cuando vuelvo a ver sus películas originales, me conmueven y me inspiran, porque aún transmiten la emoción del descubrimiento más de 100 años después de haber sido hechas, y porque son de las primeras y más potentes expresiones de un arte que siempre me ha encantado, y al que he dedicado la mayor parte de mi vida.
Martin Scorsese
Ficha Técnica:
■ Título original:Hugo
■ Año: 2011
■ Duración: 127 min.
■ País: Estados Unidos
■ Dirección: Martin Scorsese
■ Guión: John Logan
■ Libro: Brian Selznick (2007)
■ Música: Howard Shore
■ Fotografía: Robert Richardson
■ Reparto: Asa Butterfield, Chloë Grace Moretz, Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Helen McCrory, Michael Stuhlbarg, Jude Law, Emily Mortimer, Ray Winstone, Christopher Lee, Richard Griffiths, Frances de la Tour, Martin Scorsese, Francesca Scorsese
■ Productora: GK Films / Infinitum Nihil / Paramount Pictures.
■ Género: Aventuras. Drama. Fantástico.
■ Premios: Nominado 11 veces a los premios de la Academia en 2012, de los cuales recibió 5 Oscars así como numerosos otros reconocimientos de ámbito internacional.
Sinopsis: Hugo Cabret es un chico de 12 años que vive con su padre, un hombre viudo, dedicado y cariñoso, maestro relojero en París, en los años 1930 y 1931. Su padre (Jude Law), lleva constantemente a Hugo al cine, y adora las películas de Georges Méliès, el mejor cineasta de su tiempo. El padre de Hugo muere en un incendio producido en un museo y queda bajo la tutela de su tío, un relojero alcohólico responsable del mantenimiento de los relojes en la estación de tren de París.
La invención de Hugo Cabret es una novela en palabras e imágenes. Fue publicada en 2007 y ganó el premio Caldecott Medal en 2008, este premio es otorgado por la Association of Library Service to Children como «el libro ilustrado para niños más destacado», y en 2007 fue el mejor libro ilustrado del año por el New York Times.
Frases como: El tiempo lo es todo, Si pierdes tu propósito es como si te rompieras, Por alguna razón estamos en el mundo, Somos piezas dentro un gran engranaje que es el mundo, Los finales felices sólo se ven en las películas fueron un motor para elegir escribir sobre la película Hugo inspirada en el libro “La invención de Hugo Cabret” de (Brian Selznick), ideada para formato en 3D el cual no pude mirar de ese modo sin embargo la magia de la historia puede sobrevivir a la falta del 3D.
Inicio por el título de la cinta: “Hugo”, nombre que proviene del término germánico hug, que significa “hombre inteligente, perspicaz o brillante”, pareciera ser premonitorio para el joven protagonista de esta película, casi como en un tragedia griega este pequeño Héroe debe sortear varios obstáculos para alcanzar su objetivo, una lucha en la que por momentos cae, se desmotiva, se cuestiona ante la soledad que le acompaña debido a la pérdida de su madre y padre, y con tan sólo 12 años debe sobrevivir aferrado a darle vida a este autómata en el cual deposita la esperanza de que su padre le ha dejado algún mensaje casi de ultratumba.
“Hugo”, es una mezcla de sentimientos y, para mí, la novedad es mirar otro lado del director Martin Scorsese al liderar su primera película para el público infantil, dándole un lugar especial en la mirada que tiene al mostrar esa adaptación en un mundo de adultos, donde todo corre, donde no hay lugar para las infancias, quizá porque crecieron y se olvidaron lo que significa ser niño o niña.

Leyendo algunas declaraciones de Scorsese sobre Hugo, rescato: «lo que resultaba conmovedor era sobre todo la vulnerabilidad de un niño. Hugo vive solo en una especie de motor gigante (la estación de trenes), e intenta realizar una conexión con su padre, a quien ha perdido». Se conoce que Martin Scorsese acudía con cierta regularidad a las salas de cine en compañía de su padre.
Sobre el libro Scorsese declaró: «Me dieron el libro hace unos cuatro años, y fue una gran experiencia… me senté y lo leí entero, de un tirón. Me identifiqué inmediatamente con la historia del muchacho, su soledad, su relación con el cine, con la maquinaria de la creatividad. Los objetos mecánicos de la película, como las cámaras, los proyectores y los autómatas, hacían posible que Hugo volviera a conectar con su padre. Y los objetos mecánicos hacen posible que el cineasta Georges Méliès vuelva a conectar con su pasado, y consigo mismo».
La cinta es una mezcla de homenaje que Scorsese le rinde a George Méliès, un ser humano visionario e innovador dedicado a la industria del cine y recordado como el padre de “Viaje a la Luna” (1902) considerado el primer filme de ciencia ficción; un homenaje a los que le antecedieron a Meliés, esas maravillas creativas que con un poco de imaginación lograron hacer lo que hoy podemos disfrutar. Scorsese y Johnny Deep se unen para producir este sueño e invitar a no olvidar la magia de las cosas, en las personas, en los escenarios y es que todo tiene historia, una vida desconocida. Largometraje en el cual parece o bien da la sensación de aquellos escenarios pintados a mano en donde los ejecutantes forman parte de un cuadro, una elección interesante para rememorar las películas antigua de otro singular personaje que pareciera el antagonista de Hugo pero que al final se convierte en su salvador, ambos de salvan, Hugo y George.
En palabras de Scorsese, “Lo fantástico de Méliès es que investigó e inventó casi todo lo que estamos haciendo ahora pasando por todas las películas de ciencia-ficción y fantasía de los años treinta, cuarenta y cincuenta, hasta llegar a los trabajos de Harryhausen, Spielberg, Lucas, James Cameron. Todo está ahí. Méliès hizo lo que nosotros hacemos con ordenadores, pantallas verdes y efectos digitales, sólo que él lo hizo con una cámara en su estudio”

Una historia, en donde todo es un accidente afortunado, entre guiños, remembranzas, retomar el espacio sede donde se desarrolla la vida de Hugo es como el título de la cinta “Los fantasmas del Metro” en la que estaba trabajando cuando murió en 1938. Así parece aquel viejo amargado que trabaja en la juguetería a la que el niño Hugo gusta acudir para robar algunas piezas, parece un fantasma del metro, y es que todos tenemos historias que merecen ser recordadas, especialmente si en ese andra han regalado tanto para la posteridad como el caso de George Méliès.
Es una obra que abarca muchos temas, centrándose en la magia claro, pero desde la mirada femenina, el lugar de las infancias en el mundo (se expone una época en donde culpan a los niños de ser huérfanos y como castigo al Orfanato, como el peor sitio del mundo, de nuevo la mirada del adultocentrismo), el arte y su valor para el ciudadano de a pie, la valorización del cine en la experiencia humana, la magia y su inocencia, revalorizar a la tercera edad, la soledad, el estar roto y aprender a no sentirse así y sobre todo una apología del tiempo y homenaje también a estas grandes películas del cine silente donde el tren parece caerse o donde este personaje se sostiene de una de las manecillas del reloj a una gran altura. Una película que a través de sus colores nos hace vivir un poco en Francia (aunque se haya grabado en Inglaterra), con su música, su bohemia en una estación de tren donde la gente viene y va, casi como un ritual sin parar pues para significa perder el tiempo o bien el rumbo hacia donde se mueve. Pero en esa misma estación conviven músicos alegres y hermosas flores que llenan de vida aquel lugar tan gris o acartonado.
Los personajes femeninos son un toque especial en la cinta, mujeres de edades distintas, la joven Isabel que tiene un mundo de ideas y que no ha vivido una
aventura, Mamá Jeanne (esposa de Méliès), Lisette (la florista) y Madame Emilia (la dueña de la cafetería de la estación de tren). Todas ellas como acompañantes, como en sabiduría, como en color, como en esperanza, una sonrisa para dar aliento a estos hombres que no saben bien cómo hacer para seguir, para no estar rotos o bien para que, pese a estar rotos puedan seguir.
Un tema aparte es el metacine presente en una buena parte de la cinta lo que la hace más mágica y nos enseña el camino de nuestro héroe Hugo como en una aventura, como lo que nos hace sentir el cine. Este metacine, permite mirar aquellas producciones iniciales y cómo se fue tornando hasta llegar a lo que hoy conocemos como el cine hasta en 4D.
La música refuerza esa magia, toda la cinta es música casi imperceptible pero que da énfasis a cada momento de la cinta, emotiva, como si dibujara los sentimientos de los personajes y nos hace vibrar en sus alegrías, tristezas o sorpresas. Es una película para jóvenes audiencias en adelante en la que acertadamente el director Me parece que la elección de Scorsese en dirigir este film se me figura casi como su arte poética, un manifiesto de lo que es el cine, lo que son sus creadores, sus inventores y un bello homenaje a la figura femenina, de mostrarla en facetas diferentes todas empoderadas, con voz mostrando su lado femenino y fuerte. Un bello y claro homenaje para todos y todas que han arriesgado y entregado su vida al arte.
También una ligera crítica o bien a despertar conciencia en el espectador de que la realidad va más allá de la ficción, como que este gran ilusionista acabó, a causa de la guerra, por vender sus películas para que sean convertidas en tacones. Me recordó por un momento a Un Dios Salvaje de Yasmina Reza y su crítica hacia el capitalismo contra el arte: ¿qué importa más?
Visualmente es una delicia, la paleta de colores va de acuerdo para definir lugares (tonos azules o marrones) que enmarcan a la vez la cualidad emocional de la escena o de cada personaje. Ese color de la ciudad, una ciudad en concreto, son todos quienes atraviesan ese lugar como un cardumen y ahí rompen los niños Hugo e Isabel en otros tonos y otros mundos posibles. El movimiento, la luz y el color logran que cada escena de la estación sea un tipo de cuadros vivientes.

El casting acertado, cada uno de los actores da esa vitalidad para ser una historia entrañable y memorable (la vi en su estreno hace algunos ya y la compartí con alegría con mi hija y le ha gustado): Asa Butterfield (Hugo Cabret), Chloë Grace Moretz (Isabelle), Ben Kingsley (Georges Méliès), Sacha Baron Cohen (Inspector Gustav), Jude Law (Padre de Hugo), Christopher Lee (Sr. Labisse), Helen McCrory (Mama Jeanne), Michael Stuhlbarg (René Tabard), Ray Winstone (Tío Claude), Emily Mortimer (Lisette), Frances de la Tour (Madame Emilie), Richard Griffiths (M. Frick) nos acercan a esa Francia, a esa época, a lo difícil de la guerra que deja estragos en personas (como el inspector de trenes así como en las cintas de George Méliès convertidas en tacones), en la búsqueda de la libertad a través de los libros y cómo en la paleta de colores los libros son en tonos cálidos a diferencia de la cárcel a donde llevaban a los niños huérfanos.
Scorsese dijo sobre la particular actuación de Kingsley: «Ben elaboró una manera de moverse que daba una sensación de derrota… una impresión derrotada de su cuerpo, una postura derrotada. Y eso después de que ese hombre hubiera estado muy vivo, haciendo más de 500 películas, tres películas a la semana, haciendo espectáculos de magia por las noches, y teniendo que rodar durante el día.».
Técnicamente, el director hace uso de todo tipo de planos para enriquecer la narrativa cinematográfica desde planos generales, plano secuencia inicial, close ups, picada, contrapicada, plano detalle, muestra la calidad de director que es y sobre todo cómo cuenta la historia para que se amable para públicos más jóvenes con escenas que sorprenden, sobre todo cuando se centra en las miradas de Hugo e Isabel, en esa inocencia curiosa con deseos de saber. Cabe resaltar que el equipo técnicos está formado por artistas con los cuales ha colaborado anteriormente como a su director de fotografía Robert Richardson (El aviador), como editora Thelma Schoonmaker, (Shutter Island), la diseñadora de vestuario Sandy Powell (El aviador), en efectos visuales Rob Legato (Shutter Island), en la dirección artística el escenógrafo Dante Ferreti (Shutter Island, Pandillas de Nueva York) y el compositor Howard Shore (Infiltrados), por lo que con la experiencia junto a Martin logran
recrear y la época y el tiempo para que esta cinta lograra una amalgama perfecta y emocionarnos con el París y la Francia de 1931.
Un momento especial, de los muchos de la cinta, ocurre cuando se da vida al estudio de Méliès, ese famoso estudio de cristal construido para dejar que la luz entre en diferentes direcciones, utilizando la mejor y poder grabar a luz natural, aprovecharla hasta que cayera la puerta de sol. La Cinémathèque Française proporcionó el diagrama de Méliès para rodar ‘bajo el agua’, y así el equipo de Scorsese pudo recrear la colocación del tanque de agua y la cámara para reproducir el efecto de Méliès.

La escena que me parece más significativa (y enternecedora al mismo tiempo) ocurre al minuto 58 de la cinta, cuando Hugo e Isabel, toda vez descubierto el nombre de Papa George en un dibujo de un luna con un cohete en el ojo (que el autómata ha plasmado en una hoja), acuden a ver a Mamá Jeanne para pedirle que les explique por qué el autómata que Hugo tiene en su poder ha escrito ese nombre, Mamá Jeanne intenta evadirlos y le pide a Hugo que se retire, Hugo insiste en saber pues para él es la única y sola conexión que le queda con su padre, en ese momento Papá George se acerca a la casa por lo que los niños se esconden a petición de Mama Jeanne pero se percatan que en la habitación donde se resguardan hay un armario que miró de modo inusual Mamá Jeanne, y como curiosos perciben que ahí está la clave del nombre de Papa George, en el dibujo del autómata. Un escena de suspenso juvenil con sabor a travesura, temiendo a ser descubiertos de la travesura que están haciendo, Isabel se suba a una silla pues es más alta que Hugo y alcanza el techo del armario y ahí descubren un falso cajón, un truco fantástico, algo se esconde, lo retiran y parece que están a salvo y que su travesura no será descubierta pero la silla donde esta Isabel se rompe dejando caer la caja y de ahí vuelan hojas que se mueven al compás de la música, como un libro que se hojeara, se escucha el sonido de las hojas volar, de los dibujos en movimiento, de sirenas, de hadas, de aves, ideas, magia, se mira un dibujo idéntico al que hizo el autómata: “La luna con un cohete en el ojo”, y en ese momento entra Papa George y todo cae, se apaga la música, un silencio ensordecedor, Papa George mirfa los dibujos en el suelo y el silencio se rompe con las pisadas de George sobre las hojas del suelo y junto a esas pisadas una frase que dice George:
“Volvió del más allá” y el sonido de las hojas arrugandose en las manos de George. Ocurre una mezcla de realismo mágico, como uno de los actos que Méliès hizo tantas veces y que en ese momento pareciera estar avergonzado y dolido. Es menester mencionar la actuación llena de tristeza de Ben Kingsley encarnando el ser roto de Méliès. Una escena que nos muestra el inicio del porque de esa aparente amargura del viejo vendedor de la tienda de juguetes y que a partir de esa escena se desencadena la acción en progresión para adentrarnos a la otra historia de Hugo, la de George Méliès. Una contraposición de la vida en el adulto mayor que parece sin sentido y la vida en los más jóvenes con la vida por delante.
Así es como Hugo, se convierte en una cinta didáctica, una master class, una cinta de metacine, llena de nostalgia y para revalorizar la importancia del arte y sus creadores y sobre todo a no olvidar y a pesar de sentirse roto, continuar. Una amorosa declaración del director a la magia del cine.
Referencias:
Posada, E, (2011) La invención de Hugo Cabret en https://www.elespectadorimaginario.com/la-invencion-de-hugo/
LaHiguera.net La invención de Hugo en https://www.lahiguera.net/cinemania/pelicula/5152/comentario.php#:~:text=Para%20 Scorsese%2C%20%22lo%20que%20resultaba,fue%20una%20gran%20experiencia










Responder