La literatura nos concede a los arquitectos estrategias poco comunes y enriquecedoras para la creación arquitectónica; observar e interpretar el espacio construido desde otra sensibilidad
De acuerdo con la escritora Irene Vallejo en su exitoso libro El infinito en un junco: “…después de siglos de búsqueda de escritura humana sobre piedra, barro, madera o metal, el lenguaje encontró finalmente su hogar en la materia viva, encontrando cobijo en la médula de una planta acuática”.













