Arquitectura habitacional de la ciudad de Mérida; la vivienda colonial

Tipos, espacios y formas originarias para la identificación de la vivienda colonial de Yucatán

Las ciudades novohispanas se basaron en asentamientos prehispánicos para sus fundaciones y respetaron sus características urbanas, de ahí que exista un modelo denominado como “clásico”, con una traza de damero o cuadrícula con una plaza central rodeada de edificios del poder español (Iglesia, Obispado, Casa Cural, Ayuntamiento, Casa de Comercio, y casa de los conquistadores); teniendo en la periferia a los arrabales y las viviendas de los indígenas conquistados y esclavos negros para servidumbre. (Torres, 2000).

«…las acciones en materia urbanística se hacían con base en la experiencia y sentido común de los descubridores y conquistadores, y se llevaban a cabo mucho antes de que fueran dadas las ordenes reales, fueron la base de las Ordenanzas de Descubrimiento y Población de 1573».

La ciudad de Mérida, Yucatán, presenta al igual que Izamal y Valladolid, características muy particulares en su génisis habitacional y urbana, recayendo en gran medida a la particularidad de su fundación sobre ciudades mayas prehispánicas, recordemos que T´hó es ahora Mérida. Su concepción de estructura urbana colonial con plaza al centro, los poderes alrededor y las casas de sus gobernantes alrededor, teniendo sus barrios propios y característicos en un esquema muy definido.

Esta arquitectura habitacional colonial en Yucatán muestra un predominio del macizo sobre el vano (considerando este término para los espacios huecos en los muros como son las ventanas y puertas o accesos), una arquitectura hasta cierto punto austera y sobria con gruesos muros de mampostería de piedra. Las cubiertas corresponden al sistema de rollizos y vigas de madera, las fachadas se encuentran alineadas al limite frontal del terreno, lo que se conoce como alineadas al paramento.

Según Torres Pérez (1999); para considerar el conocimiento y estudio las viviendas coloniales se van a representar tres diversas categorías sobre las características que la definen; la clase social para la que se construyó y ocupó la vivienda, el esquema de diseño y los materiales y sistemas constructivos, es mediante este estudio que podremos analizarlas en tres tipos:

Tipo 1

Las viviendas para los conquistadores, encomenderos y sus descendientes considerados la clase alta. Estas ordenan las habitaciones alrededor de un patio central, teniendo un esquema en planta en forma de “L” o “C”, con un corredor porticado; casi siempre con arcos de medio punto, el acceso en la fachada no está en el centro como se pensaría y este acceso a la vivienda es mediante un portón con zaguán, comunicado con un traspatio para el servicio de caballerizas y arboles frutales, algunas de ellas eran de dos pisos, la planta baja era de menor altura que la planta alta y las escaleras se encontraban cerca del acceso, el uso de la planta baja era habitacional.

Cuando la vivienda se encontraba en la esquina se rentaba para comercio, contando en la planta alta con balcón esquinero o corrido, que comunica a respectivos lados de la habitación, separados normalmente por un pilar de piedra, cuyo balcón era sostenido por lajas de piedra o ménsulas de madera. Utilizaban los barrotes de madera como protección que en el siglo XIX serían sustituidos por herrería.

Para algunas fachadas de este tipo encontramos portadas de piedra labradas de manera extraordinaria, como son la casa de Francisco de Montejo, la Casa del Aguacil Mayor (sobre la calle 62 a la vuelta de la plaza grande), y la que ahora podemos ver a un costado en el atrio de la iglesia del Barrio de Santa Lucía.

En la Fachada los accesos se encuentran ligeramente desfazados y con pórticos de madera encuadrados con marcos de piedra de cantera en algunos casos labrada, ventanas con postigos y con remates conopiales, capetos o capialzados, en ciertas viviendas vemos cerramientos mixtilíneos, los barrotes de madera torneada en ventanas y balcones; en general, la carpintería era pintada de verde, los desagües o gárgolas son de piedra labrada generalmente con boca de piedra de cañón, conocidos hasta la actualidad como caños.

Las esquinas de estas edificaciones son de piedra careada (conocidos como sillares) y en algunos casos labrada a partir de dos varas del suelo, la vara que se consideraba como la medida de la época (90 cm aprox. Según autores puede variar hasta los 80 cm) y los remates en estas esquinas sobre los pretiles de las azoteas son esculturas de piedra generalmente cruces o elementos simbólicos de argamasa como animales o frutas.

Las fachadas mas tardías se rematan con cornisas de piedra con molduras muy sencillas y pináculos sobre la dirección de los vanos, la mampostería es aplanada o con rajueleos. En casos como Valladolid logra hacerse un verdadero catálogo de tipos de rajueleo en formas, composición y detalles.

Tipo 2

Son viviendas medianas, habitadas por españoles de menores recursos, mestizos, artesanos, gente que en ocasiones desempeñaba en su misma casa algún tipo de oficio o prestaba algún servicio: clase media.

Son casas alineadas al paramento y con todas las funciones de vivienda hacia el interior, compartiendo similitudes con el tipo 1 como el acceso y la distribución interior alrededor del patio central y porticadas, con patio de servicio, se diferencia mucho en las proporciones y el tamaño de las edificaciones de tipo 1, siendo esta mucho menor, con menos detalles y ornamentación en todos los aspectos.

Tipo 3

Generalmente viviendas de prestadores de servicios y practicantes de diversos oficios menores o pequeños comerciantes; representaba clase baja. Siendo en dimensiones aún mucho menor que las del tipo 2.

Lo que podríamos considerar como en esta vivienda su habitación comparte el mismo espacio con el comercio o taller según sea el caso, con un esquema sencillo de acceso y ventana – balcón en la fachada, luego adosada una segunda habitación y al final un pequeño patio interior con o sin arcada según sea el caso.

Para los tres tipos de la vivienda colonial encontramos similitudes referente a los sistemas constructivos tenemos que los muros son de mampostería de piedra, junteada con argamasa una mezcla de cal, agua y sah cab (tierra blanca de la región) teniendo un grosor que va desde los 40 cm hasta los 90 cm.

Las cubiertas son planas con ligeras pendientes para el desalojo de agua de lluvia, la altura de la cubierta varía dependiendo de la casa, teniendo casos de entre los 4.20m y los 7.0 m, estos techos en su mayoría hechos de madera rolliza, algunas asentadas sobre vigas de arrastre o canes (ménsulas de madera) que sobresalen del muro, y en algunos casos compuestos de viguetillas sobre el cual se construye un “entortado” de mampostería con piedra, cal y sah cab, una mezcla en proporción similar a la de los muros. 

Los pisos normalmente eran firmes (lo que nosotros conocemos como bases de concreto) con base cal, aplanados y pintados de color rojo, en algunas viviendas contaban con baldosas de piedra en los corredores y zaguanes y las banquetas de la vía pública cubrían la fachada o a veces únicamente el acceso.

Podemos advertir que en gran medida la vivienda representó un estatus dentro de la sociedad colonial, aun cuando compartían características técnico-constructivas, formales y funcionales, además la vivienda tendrá una evolución respecto a los usos y nuevas tendencias, incluso intervenciones contrastantes y permisivas, las cuales nos llegan hasta ahora y las vemos al recorrer las calles del centro histórico de Mérida.

La originalidad consiste en el retorno al origen; así pues, original es aquello que vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones

Antonio Gaudi

Referencias

Torre Pérez M., (1999) Tipos de Arquitectura civil habitacional colonial, en Sitios y arquitectura coloniales; en Chico Ponce P. coordinador, en Atlas de Procesos Territoriales de Yucatán, UADY. Págs. 325 – 340.

Torre Pérez M., (2000) La arquitectura habitacional Virreinal yucateca: muestra de la fusión de las culturas, en Arquitectura y Urbanismo Virreinal, Peraza Guzmán M. coordinador. FAUADY. Págs. 227- 235.

Gonzalo Coral
Arquitecto y Maestría en Arquitectura por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán. 2004 y 2010 Profesor de la Facultad de Arquitectura de la UADY de 2011 al 2017, de la Universidad Vizcaya de las América, del Centro Universitario de Valladolid (CUV) y la Universidad de Yucatán (UNY). Arquitecto responsable de los proyectos de Restauración de catorce edificios religiosos patrimoniales en el Estado de México derrumbados por el sismo de 2017. Asesor en dos proyectos sociales de vivienda en comunidades rurales sobre autoconstrucción asistida (en PLANCHAC 2015 Vivienda Popular como unidad doméstica sustentable; Medio ambiente y cultura) y Construcción de vivienda vernácula (en Tahdziú 2005). Y como Investigador asociado en el área de Seguridad en la construcción en los conjuntos de vivienda en serie del proyecto CONAVI – CONACYT clave 236282 y clave SISTPROY UADY 2015001. (2015 – 2016) Arquitecto copartícipe en la reconstrucción de viviendas destruidas por el sismo de 2017 en localidades de Chiapas, coordinando a estudiantes de Arquitectura participantes. Docente de las asignaturas de taller de materiales, Restauración, Taller de Proyectos y Teoría e historia de la arquitectura regional, Diseño Bioclimático, Así como de diversos cursos de materiales y sistemas constructivos, Técnicas de restauración y Autoconstrucción asistida de vivienda. Actualmente investigador sobre eficiencia en el uso de materiales entre los que destacan la madera, la tierra, la piedra y otros materiales naturales, así como la realización de proyectos arquitectónicos de vivienda.