Para comprender a la Siempreviva

Tratar, pues de difundir ese amor al estudio y a la caridad; de trabajar entusiasmadas a pesar de nuestra debilidad, porque la mujer salga completamente de la esclavitud de la ignorancia y entre con paso lento, pero firme, en el sacrosanto templo de la verdad y de la ciencia; ese es nuestro objeto.

La sociedad, La Siempreviva, 7 de mayo de 1870.

En el 2009, por iniciativa del profesor Renán Guillermo González y de quien suscribe, los equipos de trabajo del IEGY y Sedeculta se dieron a la tarea de rescatar la Revista “La Siempreviva (1870-1872)” que por sus deterioradas condiciones implicó un arduo trabajo de reconstrucción y edición. Finalmente, en el 2010 el IEGY y Sedeculta, editaron el facsímil de la “La Siempreviva” en conmemoración del Bicentenario y Centenario de la Independencia y la Revolución Mexicana, edición que permitió difundir ampliamente esta emblemática obra. Considero importante en este mes de marzo compartirles mi  presentación, contenida en la edición de la obra, como homenaje a Rita Cetina, Gertrudis Tenorio y Cristina Farfán, por su trascendental lucha a favor de nuestros derechos.

Para comprender la trascendencia del legado de Rita Cetina (1846-1908) y de sus compañeras, y colegas que participaron en la revista literaria La Siempreviva, hay que considerar dos aspectos de su obra: su participación en el movimiento de “emancipación” de las mujeres y su aportación en la construcción de la Patria. En el primer aspecto hay que señalar que, si bien sus escritos y opiniones lograron alejarse y hasta contradecir los discursos más tradicionales y recalcitrantes de su época sobre el ser y deber ser femenino, no fueron las más radicales de su tiempo, ni estuvieron exentas de cumplir con buena parte de las costumbres, normas y reglas que pesaban sobre las mujeres de su época. Sin embargo, fueron las que lograron un mayor impacto y trascendencia con su actuación en el medio periodístico y educativo, sin duda, dado que con sus estrategias, en apariencia contradictorias, pero siempre inteligentes y en ocasiones audaces, lograron resquebrajar los andamiajes de una cultura patriarcal y heredar su legado a las siguientes generaciones responsables de continuar con su labor a favor de una sociedad más justa para su género.

Para comprender el legado de Rita Cetina (1846-1908) y de sus compañeras de La Siempreviva, hay que considerar dos aspectos de su obra: su participación en el movimiento de “emancipación” de las mujeres y su aportación en la construcción de la Patria.

Georgina Rosado Rosado

El segundo aspecto que hay que considerar, es que sus escritos referidos a los héroes de nuestra nación, a la libertad, nuestra independencia y a la Patria, muchos de los cuales sirvieron para formar en las aulas a los jóvenes de ambos géneros de su tiempo, sin duda alguna contribuyeron de manera importante a construir y difundir una cultura patriótica, republicana y una identidad nacional y regional. Y con ello demostraron su mayor grandeza como estrategas, porque esa patria construida con el mismo género de sus creadoras, necesariamente las incluyó no sólo como portadoras de sus valores e ideales sino como las legítimas intérpretes de su voluntad. Es decir dándole voz a la nación se dieron voz a sí mismas e imponiendo la voluntad de la patria impusieron la propia.

Es por ello que, en honor a su memoria, es justo señalar con firmeza: que quiénes nieguen la participación de las mujeres y en particular de las yucatecas en las Revoluciones, no comprenden el papel de la lucha de las ideas en ellas y las múltiples maneras de participar en las batallas que incluyen desde la destreza en el uso de la espada hasta lo bien afilada que puede ser la pluma. Las mujeres siempre han aportado sus inteligencias para la elaboración de los sustentos teóricos y prácticos que acompañan los grandes cambios.

Por ejemplo, durante la Revolución Francesa en los famosos salones las mujeres dirigían y alimentaban las discusiones que dieron lugar a los principios de nuestra democracia moderna. En Francia, en Inglaterra, en México y en gran parte del mundo, las mujeres formaron parte, en la arena de la lucha de las ideas, de las revoluciones liberales encaminadas al reconocimiento de los derechos humanos, entre ellos el derecho a la educación, la salud, el trabajo y la participación política. Sólo que las mexicanas y de manera preponderante las yucatecas, tuvieron que luchar en dos frentes: uno, junto con sus compañeros liberales contra los grupos conservadores y el otro, contra sus propios colegas que discutían sobre si esos mismos derechos las incluía.

Sin embargo, fue triste y decepcionante que finalizadas las dos grandes Revoluciones de México, la de 1810 y la de 1910, en las que participaron las mujeres, ya sea en los debates celebrados en los salones para la conspiración,  en labores de inteligencia, o como adelitas soldaderas, al igual que como ocurrió en la Revolución Francesa, sus compañeros liberales les restringieron sus derechos a la ciudadanía política y restringieron sus derechos civiles negándoles por ejemplo, el de participar en elecciones. Aún más, valiéndose de un discurso religioso que rompía con uno de los grandes logros de los primeros cien años de nuestra nación, la laicidad del estado producto de las reformas juaristas, las condenaron al sometimiento y subordinación al varón. La institucionalización del sometimiento de las mujeres a la autoridad del esposo se plasmó en el rito civil del matrimonio con la epístola de Melchor Ocampo, que de acuerdo a la Ley del matrimonio civil del 23 de julio de 1859 se leía sistemáticamente en las ceremonias civiles de matrimonio.

Estos elementos nos permiten visualizar el ambiente inhóspito y difícil en el que trabajaron las grandes mujeres, nuestras MAESTRAS, y dejar de lado cualquier crítica fácil desde el cómodo sitio de quienes nacimos con buena parte, aunque no todos, de nuestros derechos a salvo y en un ambiente mucho más propicio para continuar la luchar que ellas iniciaron. ELLAS, en mayúscula, utilizaron estrategias que no rompieron abruptamente lo construido hasta ese momento como lo femenino, o el ser mujer, lo que habría despertado mayores resistencias en los grupos de poder de la época.

Ellas, las siemprevivas, defendieron su derecho a Ser al crear el primer y único instrumento que les diera voz y presencia en la sociedad, y las comunicara con las demás mujeres de su época con la osadía de referirse también a los hombres como sus pares. La Siempreviva: el primer órgano editorial elaborado exclusivamente por mujeres que ejercieron su derecho A SENTIR en una sociedad machista e inquisidora que aplicaba dos pesas y medidas para valorar, o perseguir los deseos íntimos de las personas; ellas manifestaron los suyos en escritos donde sublimizaron lo prohibido convirtiéndolo en poesía para el deleite de muchas generaciones. Las siemprevivas ejercieron su derecho a pensar y actuar en concordancia, porque sus propuestas no se formularon negando o destruyendo el pasado, por el contrario aquellas virtudes y cualidades consideradas femeninas en su época como la sensibilidad, la bondad y la entrega, fueron convertidas en el sustento y en la legitimidad de sus avances en los ámbitos públicos.

En un contexto histórico de patriarcado hostil, decidieron de manera inteligente qué era conveniente transformar y qué mantener de los estereotipos y prácticas ligadas a la mujer y a lo femenino, en una continua negociación con los grupos de poder, civiles y eclesiásticos. Es decir, aquellas siemprevivas diseñaron estrategias que por momentos, para quienes hoy no logran comprender el mundo al que ellas se enfrentaron, parecieran contradecir la tarea de romper los yugos históricos que las amarraban. Pero, contrario a las apariencias, fueron precisamente esas tácticas las adecuadas para avanzar en el objetivo final: que las nuevas generaciones de mujeres tuvieran acceso a nuevos espacios de conocimiento y comunicación, condición fundamental para poder transformar su mundo y transformarse.    

Ellas fueron efectivamente, producto de su tiempo y se vieron influidas por los ambientes intelectuales donde confluían filosofías, ideologías y utopías de la época: conservadoras, liberales, feministas, y socialistas-anarquistas. Sin embargo, sería un error considerar que fueron receptoras pasivas de las mismas, o que su pensamiento se mantuvo inmutable a lo largo de su participación como literatas y maestras forjadoras de nuevas generaciones. Como podremos ver en sus escritos, en la medida que su quehacer literario les permitió establecer  contactos con diversos grupos de intelectuales y literatos(as) de otros ámbitos nacionales e internacionales, con creatividad e ingenio fueron modificando sus posturas, sin romper abruptamente con las de inicio, más tradicionales y apegadas al moralismo religioso.

Su pensamiento expresado en sus escritos fue incluyendo paulatinamente elementos más progresistas ligados al pensamiento científico-racional, a la ponderación del trabajo como fuente de emancipación al estilo de los teóricos socialistas y la defensa del derecho de las mujeres al conocimiento científico, al ejercicio de las profesiones antes consideradas masculinas y a la plena participación en la vida pública, demandas del movimiento feminista internacional.

Quizá su mayor triunfo fue que las familias de su época, en su gran mayoría tradicionales, les confiaran la educación de sus hijas, lo que implicó tener que reproducir estereotipos e impartir conocimientos y habilidades para convertirlas en buenas amas de casa y madres, pero sin dejar de cumplir el objetivo de garantizar la participación de las mujeres en la educación científica y la vida pública. Con ello lograron abrir el camino y formar a nuevas generaciones de luchadoras sociales como Rosa Torres, Consuelo Zavala, Raquel Dzib, Beatriz Peniche, Candelaria Ruz entre otras, que gracias a su formación retomaron la lucha, continuaron el camino y avanzaron en este proceso. 

A las mujeres de hoy nos toca continuarlo, aprendiendo no sólo de las ideas y propuestas de nuestras maestras, sino de sus inteligentes estrategias para lograr la consecución de la emancipación de todas las mujeres y el ejercicio pleno de nuestros derechos. Como en el ayer avanzamos, pero no en línea recta; siglos de dominación nos ha hecho hábiles estrategas y siguiendo el ejemplo de ellas enfrentaremos las amenazan con inteligencia hasta llegar a la meta.

En el repertorio de los colectivos de mujeres y sus estrategias habría que ponderar el verdadero alcance, tanto de las que se enfrentaron abierta y fieramente a las estructuras de poder, como de las que utilizaron su arte, su capacidad creativa y estética para llegar donde la espada es incapaz de tocar, solo la pluma y/o el pincel. Es allí donde cobra su verdadera dimensión La Siempreviva y las mujeres literatas que le dieron vida.

Georgina Rosado Rosado
Georgina Rosado Rosado es egresada de la Universidad Autónoma de Yucatán, de la licenciatura de Ciencias Antropológicas (UADY), tiene una maestría en Antropología Social en “El Colegió de Michoacán”. Profesora Investigadora de la UADY durante 33 años, donde realizó diversas investigaciones sobre la mujer y las relaciones de género, la cultura maya, la violencia y discriminación entre los jóvenes, entre otras temáticas. Pionera en la aplicación de la perspectiva de género en la docencia y en la investigación en Yucatán. Autora y coordinadora de diversos libros sobre los temas mencionados, así como de artículos científicos y de divulgación en revistas nacionales e internacionales. Durante la gestión de gobierno 2007-2012, fue directora general del Instituto para la Equidad de Género del gobierno de Yucatán (IEGY). Integrante del Sistema Nacional para la Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de Violencia y del Sistema Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres. (2007-20012). Siendo directora del IEGY desarrollo un programa editorial gracias al cual se editaron la Revista “Alas de Mariposas” y cincuenta libros de diversos autores y autoras entre ellos “La Siempreviva”, emblemático del Bicentenario del gobierno del estado. La maestra Georgina Rosado es autora de publicaciones muy relevantes destacando entre estas: 1) Mujer maya: Siglos tejiendo una identidad. 2) Amazonas: Mujeres líderes de la Costa Yucateca, 3) Género y poder entre los mayas rebeldes de Yucatán, 4) Violencia y discriminación de género entre jóvenes de educación media superior en Yucatán. 5) Mujeres en tierras mayas: Nuevas Miradas, 6) Deshaciendo Nudos y 7) Las Hijas de Eva. Las semillas de una revolución. Articulista del Por Esto! del 2000 a la fecha. Colaboradora de la sección Unicornio donde participa en la difusión y desarrollo del periodismo cultural y científico.