Reconexión

Pienso que hablo, por todos, quizás por la mayoría de las personas que habitamos este planeta al escribir acerca de la añoranza de hace apenas un año. En donde recordamos con cierta nostalgia estos días de fiesta, compañía y libertad.

365 días atrás nos encontrábamos en casa de algún ser querido compartiendo historias, risas, comida y obsequios, pensamos que aquella noticia acerca de un nuevo virus no se convertiría en una historia que con seguridad, las nuevas generaciones leerán en los libros de la escuela y en verdad mantengo la esperanza que la toma de conciencia sea muy alejada a la que muchos mantuvimos durante muchos años con una venda en los ojos; la peste negra, la gripe española y demás pandemias que fueron el motivo para cuestionar los cambios necesarios que, como seres vivos, se debían generar con urgencia, una nueva normalidad.

Recordemos a Napoleón Bonaparte y su frase célebre: “Aquél que no conoce su historia, está condenado a repetirla”.

La naturaleza nos ha demostrado que todo aquello que nos rodea y compartimos con otras especies forma parte de un ciclo al que nos aferramos a recorrer de manera finita.

Durante estos últimos meses, ya sea conscientemente o de manera algo forzada, hemos ido reconectado con aquella parte que nos une hacia los demás seres vivos que viven dentro y fuera de nosotros. Al mencionar los seres que viven dentro de cada uno, mi intención no es leerme de manera poética; sino que me refiero a bacterias, virus y hongos que forman parte de nuestro organismo.

Esta reconexión hacia una vida saludable, desapego —intencionado o no— hacia el consumismo, cuidado mutuo y de los demás seres vivos con los que cohabitamos el planeta, es una de las gratitudes que estará en mis pensamientos al momento en que el reloj marque las 12: 00 para anunciar el inicio de un nuevo ciclo. El brindis que muchos realizaremos con las bebidas fermentadas que hemos acogido de vuelta en nuestras vidas, el pan de masa madre que con tanto amor elaboramos a base de prueba y error, los vegetales que pasaron por una lactofermentación e incluso los obsequios que realizamos de manera artesanal en casita para nuestro cuidado de higiene personal libres de químicos  y sustancias que dañan no sólo nuestra la piel y cuerpo, sino que generan un daño a nuestro planeta, serán el cambio que generará un ciclo de nuevas oportunidades, de reconciliación con nosotros mismos y un pacto de amor con la naturaleza.

Aquellas dos palabras que recién escuchamos con tanta frecuencia: “nueva normalidad” podríamos transformarlas en reconexión, en lugar de verlo como algo nuevo.

Imagina que al mismo tiempo que conectas con tu familia y amigos, te nutres, consumes alimentos libres químicos y/o pesticidas, generas un ingreso y no le cedes parte de tu patrimonio, tiempo y esfuerzo a las grandes empresas, también comienzas a sanar y cuidar el planeta.

Hemos hablado de algunas bebidas y alimentos probióticos que nos dan beneficios directos a nuestro organismo pero, ¿te imaginas tener todos los días en tu mesa una bebida gasificada que además de aportar probióticos a tu organismo, también puedes tener diferentes sabores y a diferencia de la kombucha, es apta para los pequeños de la casa?

Si bien, existen reglas básicas en la fermentación, al conocer a la biología de cada uno de los microorganismos que conforman una comunidad simbiótica como lo es el kéfir; los ciclos de vida, temperatura óptima, relaciones con otros organismos y demás características químicas y biológicas, podemos realizar más fermentaciones que la generalmente realizamos con nuestros tan preciados tíbicos. Por ello, como obsequio de fin de año es que compartiremos una receta en donde las cantidades y parámetros han sido estudiados para no afectar a nuestros tíbicos y en especial para no alterar los beneficios que estos nos dan cuando los alimentamos con agua y piloncillo.

Tíbicos de agua

Es necesario aclarar que, se debe seguir cada paso de la receta para no afectar el crecimiento o beneficios que nos darán, así como tener en cuenta que los tíbicos que se usarán ya no podemos volver a incorporarlos en el frasco en donde se encuentran los que fermentamos de manera tradicional.

Las cantidades han sido ajustadas en relación de los diferentes compuestos que conforman cada ingrediente, por ello es muy importante no alterarlas si no deseamos algún tipo de contaminación o fallo durante la fermentación.

Licúa 100gr de fresas frescas agroecológicas de tu huertito en 1L de agua sin cloro y agrega 64gr de piloncillo/panela y seguidamente 18gr de tíbicos, ¡Listo! déjalo fermentar de 36 a 42 horas a una temperatura entre 20° y 25° y disfruta de una bebida de fresa probiótica con mayor beneficio que si hicieras una segunda fermentación del kéfir de agua.

Recuerda que además de esterilizar los materiales que uses, también debes esterilizar las fresas, sino los microorganismos presentes en ellas van a interferir y causarán un desequilibrio en la comunidad que forma los tíbicos.

Es recomendable tomar el pH con la ayuda de un potenciómetro para que éste no descienda demasiado y los microorganismos no mueran. De igual forma, medir los grados de alcohol; ambos parámetros te indicarán cuándo es tiempo de cosechar, en especial porque los climas varían dependiendo al lugar donde radiquemos.

Intentemos recordar siempre que si les proporcionamos un ambiente adecuado, el alimento correcto y mantenemos el equilibrio durante todo el proceso de fermentación, crecerán y nos brindarán todos sus beneficios. Aprendamos de ellos, que en el ciclo que está por iniciar logremos el equilibrio y reconciliación con la tierra para sanarnos mutuamente.

María José Ramírez
María José Ramírez González es pasante de la Licenciatura en Biología por la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Campus de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, UADY, Mérida, Yucatán: Licenciatura en Biología. (2016-2020). Participó en como expositora en ExpoCiencias Yucatán 2018 con el tema “Hongos degradadores de plástico”; en 2020, implementó e impartió el taller "Biólogos: más allá de las plantas y animales" a través de la Asociación de Scouts de México A.C. Provincia Yucatán y el taller de Kombucha y diversos fermentos probióticos 1era, 2da y 3era emisión a través de la plataforma zoom.