Los resultados de los comicios efectuados en la República Bolivariana de Venezuela el domingo 6 de diciembre, tienen especial importancia por representar una coyuntura en el desarrollo del proyecto chavista y frente a los intereses imperialistas de los Estados Unidos, la renovación de la Asamblea Nacional no es un asunto menor, ya que en los últimos años ha sido ese el organismo donde se articuló el intento golpista de Juan Guaidó y donde la corriente bolivariana tuvo una de sus primeras derrotas electorales en 2015, quedando desde entonces mayoritariamente en manos de la oposición, fue en ese mismo año, en el mes de marzo, cuando Barack Obama declaró a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos”, y, cinco años después, Donald Trump ratificó mediante una carta enviada al Congreso estadounidense dicho decreto, en el que se establecen las agresiones económicas y políticas que el imperialismo realiza contra el pueblo venezolano. Es de todo mundo conocido la permanente campaña injerencista al igual que el bloqueo inhumano, que similar al ejercido sobre Cuba, produce millonarias pérdidas, siendo uno de los causales de los retos económicos que el gobierno de Nicolás Maduro afronta.
La resistencia heroica del pueblo venezolano contra el imperialismo es una muestra de valor que se engrandece como ejemplo para los pueblos del mundo, la organización cívico-militar en las misiones y las reformas profundas efectuadas en educación, salud y trabajo, mantienen la adhesión en la mayoría proletaria-popular a favor del proyecto bolivariano, esto, sin obviar que se han desarrollado contradicciones por no superar al capital, y que debido a los ataques imperialistas se han descuidado aspectos relevantes que comienzan a ocasionar rupturas políticas en los sectores de izquierda, esa es una de las apuestas del imperialismo, el desgaste y las contradicciones juegan de lado de quien primero sepa capitalizarlas. Las transformaciones vividas desde el ascenso de Hugo Chávez al poder, están en el tablero del ajedrez político, son parte de la partida electoral que ahora transcurre, por ello como se ha dicho antes, su profundización es necesaria, el reforzamiento del socialismo como realidad concreta en construcción y no solo como retórica, las masas proletarias-populares se mantienen firmes con el antiimperialismo y anticolonialismo, pero se requiere del ejercicio autocritico para la rectificación revolucionaria, el reforzamiento de la conciencia de clase y del estudio del marxismo, así como de la continua batalla de ideas que ha caracterizado a la revolución bolivariana.
La voluntad electoral será un barómetro para los futuros meses, la llegada de Joe Biden al poder en Estados Unidos es un factor de suma relevancia, pues si bien Trump se esmeró en las agresiones, fue la corriente demócrata la que impuso el bloqueo y nombro como “amenaza” a Venezuela, además, la correlación de fuerzas en la región podría estar viviendo un nuevo período progresista con el regreso del MAS en Bolivia y la lucha chilena, entre otras. La fuerza moral del bolivarismo se mantiene, el impulso dado a la integración y unidad latinoamericana es una de sus aportaciones que le permite gozar de apoyo entre los pueblos, toca ahora afrontar el reto de los resultados de los que depende en buena medida la estabilidad de la región. El pueblo venezolano tiene en sus manos el porvenir del bolivarismo-socialista y la continuidad de su importancia para nuestra América y para el mundo.








Responder