Nuestra América y la Proclama de América y el Caribe como Zona de Paz: dos documentos martianos

Coincidentemente, y puede añadirse también que casualmente, el mes de enero recoge dos efemérides de trascendencia e importancia sinigual en el devenir histórico de América Latina y el Caribe; en ese mes del año 1891 vio la luz el día 1º en La Revista Ilustrada, de Nueva York, el fundamental ensayo Nuestra América de José Martí aparecido luego por vez primera en nuestra región el 30 de enero del propio año en El Partido Liberal de la ciudad de México, fecha que actualmente se celebra como Día de la Dignidad de América en homenaje a su publicación, cuando ese análisis más certero, profundo y con visión de futuro sorprendente pasa a ser del dominio de los lectores latinoamericanos y caribeños.

Transcurridos más de cien años desde aquel momento glorioso, puede afirmarse sin duda alguna que no hay otro análisis semejante a lo largo de todo el siglo XIX americano. Ese mérito corresponde a nuestro Apóstol y en buena medida explica el heroísmo, la capacidad de resistencia y la voluntad inquebrantable de victoria de la Revolución Cubana desde entonces.

El inolvidable Cintio Vitier así lo sostiene en su Edición Crítica, donde recorre y comenta detalladamente el contenido y la vigencia del histórico ensayo, entonces premonitorio.

Visto de esa manera acertada, justa e históricamente confirmada, puede afirmarse en estos momentos que la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz —aprobada en la II Cumbre de la CELAC efectuada en La Habana y suscrita el 29 de enero de 2014 por los 34 jefes de Estado o Gobierno presentes, a nombre de sus países respectivos— es hija directa del ensayo Nuestra América y que sus doce párrafos introductorios y diez declarativos recogen el espíritu y la intención expuestos en el documento martiano de 1891.

Cúmplase con la citada Proclama y estará cumpliéndose con la esencia y la médula del ideario martiano en temas tan fundamentales como la soberanía y la no intervención; la amistad y la cooperación; la integración, la solidaridad y la cultura de paz entre los pueblos de la región que Martí llamó insistentemente como “Nuestra América”.

La Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz añade “el compromiso de la región de continuar promoviendo el desarme nuclear y el desarme general y completo para propiciar el fortalecimiento de la confianza entre las naciones.

Los días 28, 29 y 30 de enero resultan pues de conmemoraciones martianas por variadas razones y de una u otra manera vinculan hoy a nuestro Héroe Nacional, su acción, sus ideas y sus sueños, con todos los pueblos del Río Bravo hasta la Patagonia alrededor del pensamiento martiano.

Nuestra América y la Proclama han abierto y señalado el camino, cada una en su momento; no pueden hacernos olvidar que la lucha aún será dura y difícil, que quedan aún tramos por andar frente a un enemigo cruel e inescrupuloso, como son el imperialismo norteamericano y las oligarquías locales.

Sirva este Aniversario para recordar que estamos en medio de esas luchas y seguir adelante con decisión, inteligencia y valor, inspirados en los documentos martianos que nos conducirán a la victoria cierta y definitiva

Gustavo Robreño Dolz
Periodista cubano jubilado que ha laborado en diferentes medios de prensa. Director General de la Agencia de noticias Prensa Latina (1973-1984). Subdirector del diario Granma (1984-2004). Ha desempeñado cargos diplomáticos en el exterior. Es miembro de número de la Sociedad Económica de Amigos del País. Profesor a tiempo parcial del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI). Actualmente es asesor de la Oficina del Programa Martiano.