En solidaridad con los hombres y mujeres de Colombia y los pueblos sumergidos en la opresión.
…es tanta la niebla, la vaga niebla cagada por los pájaros
Pablo Neruda
Taller
| Ensamblar la propuesta: acto imprescindible de la flama en el silencio: alfarería de un barro húmedo para construir el reino de lo azul en el mundo con el poderío de la esperanza. |
Risco
Ahora el fuego, el risco del aliento al fondo de la tarde está en un límite, en la desollada inmediación de las manos y los labios huérfanos. El atisbo de la noche que nos mira es el pulso de la niebla ahogando una luz secreta en los abismos del agua: heredad sin lunas estación sin orillas en el vitral de las esferas del disturbio. |
Reducto
| Desollada en el silencio, muerta acaso la que no brotó espiga del instante, en la atmósfera azul entre los jazmines y los pájaros en la textura de un huerto, el fulgor de la alborada se refugia a solas bajo la superficie yerma del aliento. Y casi canta o conspira una canción de transparencia en la raíz oscura de la sangre. |
Niebla
| A burbujas sobre un limo en la hojarasca malherido se nos escombran en la niebla los indultos del milagro: Cada hombre y mujer expulsados de la arcilla de un lecho insurrecto a la desnudez insomne del exilio culpables de encender la flama en el búnker de sus párpados; cada escalera de marzo al reflejo de las cumbres en la curva tras el arcoíris en el estío de la lumbre con la piedra de una lejanía a cuestas; cada tribu sin cánticos ni bailes en torno a sus hogueras, desterrada de una tierra prometida; cada preludio del mundo perdido en el itinerario de un abismo en la condena de esperar, quebrar el nunca en la insurgencia de otro encuentro. |
Suspiro
| En el antro rotundo de las aguas, la paloma mensajera de la espiga -flor diurna al aire indefensa- se hunde en el naufragio de un suspiro. Hay un perfume de candor en la ceniza sin retorno. |
Linterna
| Anochecida entre tabernas la nostalgia, el fuego de la lámpara en el pecho se consume hasta el ardor mínimo del instante; el humo se enrarece en la luna desierta entre las lágrimas. Celebrando en la embriaguez de un puñal el olvido de las pupilas y los labios, la viudez del mundo cincela en la bruma un tatuaje de sombras: Nidos huérfanos sin aromas, arrullos evaporados, nombres de sal, estatuas, vuelos inundados en el reflujo del vértigo, raptos en lo baldío a las nubes. Ambrosía germinal de adolescencias en la espuma de un torrente de astillas. |
Odre
| Resplandor sangrado en un arenal desierto, bajo la superficie en lo fugaz de un rito mudo, incuba el espejo acrisolado en un odre de penumbra el haz de la hermosura a contraluz del desencanto. El cáliz del ocaso apura un rielar de soledades con un licor de niebla en la garganta. |
Designio
| Desde la oscura residencia del agua donde se asilan los fulgores íntimos, desde la roca del silencio vendrá la flama con una consigna de insurgencias por la aurora y hará que bajo el cielo surja de las pupilas y las manos deshojadas entre la “vaga niebla” y las heces de sus “pájaros”, la propuesta: Quemar la lepra de lo inmundo, (oficio de amanecer con una piel sin manchas desnudos) y hacer el amor fecundando de latidos la corteza de la tierra: En los riscos de las colinas azules y sobre la hierba matutina de los prados, en el baile de las olas en los puertos, sobre la multitud por las calzadas y los puentes, en la sirena de las fábricas o en los manteles blancos de la mesa del domingo… |
Jardín
| Ensamblará la flama en lo azul del aliento la propuesta, alfarería de un barro húmedo para perfumar la madrugada: En el jardín del aire construirán las manos y los labios bajo el rocío el reino unánime de la hermosura con un búcaro de estrellas o un puñado de violetas húmedas. |
Siembra
| Y cuando la flama ensamble el resplandor en la hojarasca del silencio, bajo la lluvia orbital de alguna siembra fundaremos de nuevo al fin el sitio de la vida sin ausencias, a la medida de todos nuestros nombres. |










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