Desde hace más de diez años, cada 3 de enero es un encuentro entre la vida y la muerte, una paradoja que se cumple en la coincidencia entre la celebración de un año mas mi vida y la muerte de Felipe Carrillo Puerto.

No todos tienen la suerte de llevar como tarjeta de presentación un nombre afín a su personalidad. Existen “Justos” poco equitativos, “Inocencias” nada ingenuas, “Luises” con escaso lustre y “Leticias” sin alegría. No es el caso de María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, conocida simplemente como Leona Vicario.