¿Y el teatro qué?

Desde hace más de un año que se extraña salir a la calle, salir con los amigos de paseo, acudir a divertirse, visitar a la familia, acudir a una fiesta, ir de compras, saludar, abrazar, reír… Enamorarse.

Se extraña todo, desde el refresco en el parque, hasta la plática con los amigos o desconocidos que se vuelven amigos por un instante, se extraña no tener miedo, ese miedo que sentimos cuando empezó todo.

Yo, lo extraño todo. Extraño visitar a mis amigos, a mis sobrinos, ir de compras para el vestuario, extraño ir a ensayar, extraño las juntas creativas con mis compañeros de teatro. ¿Pero qué extraña la gente? ¿Quién extraña el teatro?

Muchos quieren salir a las calles ¿Y el teatro qué?

Muchos quieren divertirse ¿Y el teatro qué?

Muchos quieren casarse ¿Y el teatro qué?

Muchos quieren felicidad ¿Y el teatro qué?

Muchos quieren vacaciones ¿Y el teatro qué?

Muchos quieren ir al cine ¿Y el teatro qué?

Muchos quieren viajes ¿Y el teatro qué?

Muchos quieren prosperidad ¿Y el teatro qué?

Muchos quieren trabajo ¿Y el teatro qué?

Muchos quieren salud ¿Y el teatro qué?

Mucho quieren bautizar a sus bebés ¿Y el teatro qué?

Muchos quieren salir de su encierro mental ¿Y el teatro qué?

Muchos quieren estabilidad económica ¿Y el teatro qué?

Muchos quieren tener un amor ¿Y el teatro qué?

Muchos otros quieren todo lo anterior ¿Pero, y el teatro?

Las nuevas normalidades no me gustan, esa forma de ver las cosas en una pantalla, no me gusta. Ver a mamá en un monitor y no poder tocarla, no poder abrazarla no poder sentir su calor cálido de mamá, no está padre.

Sólo los que sabemos qué es el teatro extrañamos el teatro. Y nos resulta difícil enseñar y ver teatro con las llamadas “nuevas normalidades” al menos a mí, me resulta muy difícil, si lo veo, pero no los siento. Me pasaba lo mismo con los libros, yo los prefiero impresos, de esos que guardas en la mochila, los marcas con un separador y nuevo lo retomas en el bus. Sentir ese olor, mancharlo de café, doblar la hoja y leerlo poco a poco. No como los libros en PDF, ya me duele la mano de tanto celular. Pero así fueron las nuevas normalidades con los libros. Y nos hemos adaptado a eso.

Al principio no concebía el teatro así, la necesidad y el trabajo nos obligan a adaptarnos. En la mañana reunión por Zoom, al medio día clases por Skype, las juntas de teatro son en Strem Yard y las llamadas a amigos por Video Llamada, el teatro por sala de Facebook, y así ha pasado un año.

Todo mundo habla de vacunas, hablan de cifras de muerte, se habla de calentamiento global, se habla de cambio climático, se habla de campañas políticas, se habla de Alza de precios ¿Pero, y el teatro qué? ¿Quién habla del teatro? ¿A quién le preocupa el teatro? Si hacemos, ahora en estos días, una encuesta por las calles y preguntamos:

¿Que necesitas, una vacuna o una entrada al teatro? Ya podemos imaginarnos la respuesta; y es entonces que yo me siento verdaderamente enamorado. Sí, enamorado. Porque sólo los que sabemos lo que el teatro significa es que sabemos de la importancia para la sociedad y para la cultura.

Yo no quiero viajes, yo quiero volver al escenario.

Yo no quiero muerte, yo quiero teatro.

Yo no extraño el Cine, quiero el teatro.

Yo no quiero fiesta, quiero teatro.

Quiero teatro, quiero teatro, quiero teatro. Así tres veces, como cuando dicen que si lo pides en un deseo y cerrando los ojos, se te hace realidad.

Quiero ir a sentarme a ver una obra de teatro, llegar, oler los camerinos, sentir el calor de las luces cuando las encienden para el marcaje, sentir el agua fresca antes de lavarte la cara para el maquillaje, estar planchando y arreglando el vestuario, comprar maquillaje para caracterizarme, ir con la modista de confianza para que el vestuario te quede mejor, pides una ayudadita para verte más delgado, haces un poco de dieta para que te veas un poquito mejor en escena, memorizas los diálogos para que no te confundas, recuerdas el marcaje a la italiana para no perderte, comer algo dulce para tener energía, recordar los pies de texto para entrar a tiempo en el diálogo, recordar el “Timen” para que no caiga la obra.

Ese enamoramiento, se sabe, sólo lo tenemos quienes hacemos teatro, los que están enseñando teatro, los que alguna vez han hecho teatro, los que están aprendiendo teatro. Y es que, en pleno encierro, ese enamoramiento no se ha ido, no se ha marchado, y desde una cámara transmitimos el amor que sentimos por el teatro. ¿Qué hay otras artes? Sí, pero estamos enamorados del teatro, en un eterno romance que hace que veamos todo de manera diferente y que nos invita a transmitir, a transitar, a enseñar a vivir el teatro.

¿Pero, y el teatro qué?

Tú, que eres estudiante. Tú que tienes maestros de teatro, o que te gusta el arte y que te estás involucrando, tú que tienes amigos que hacen teatro o que hacen arte, tú que estas interesado o que hay por ahí un hormigueo por saber qué es, qué se hace o cómo se hace, descúbrete. Descubre el teatro, como muchos lo descubrimos y nos enamoramos.

Un amor, que un virus no ha podido matar. ¿Y el teatro qué? El teatro es vida, el teatro te espera.

Alfredo Adrián Yam Uc
Actor, docente, director y promotor cultural de Teatro. Egresado de la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY) en la Licenciatura en Teatro, cuenta con Maestría en Educación por parte de la UNID, así como varios Cursos de Actuación y entrenamiento teatral, Talleres de voz y Teatro Regional, así Diplomados en Educación y Teatro. Ha participado en distintos montajes teatrales y festivales de teatro realizados en Mérida, Yucatán. Ganador en Producción Escénica del Diplomado INBA-CONACULTA “Práctica de vuelo” en Diciembre de 2009 con El Globo Teatro. Colabora con distintas compañías teatrales como: El Globo Teatro, EL Globo Arte y Cultura A.C., Ombligo de Luna Teatro, El Público, Compañía Clown a la Calle, entre otros.