La narrativa que un sector de la prensa ha construido en torno al sexenio de López Obrador raya en ocasiones en lo demencial, al grado de que en las últimas semanas “periodistas” del nivel de Carlos Loret de Mola se han convertido en mártires de la libertad de expresión.

El arte favorece el desarrollo de un pensamiento creativo y crítico capaz de resolver problemas, encontrar soluciones a desafíos e imaginar nuevas posibilidades creativas en la vida cotidiana.

Técnicamente, las campañas políticas no sirvieron de mucho para que los ciudadanos decidieran a quién darle su voto, más bien sólo generaron basura, un aumento en el número de contagios por COVID-19 y una pérdida de dinero al erario por algo que fue realmente improductivo.

Lo rescatable es que el sexenio de AMLO nos dio un respiro, sobre todo con las políticas públicas que nos estaban llevando a una debacle social.

onal médico que no ha sido vacunado a pesar de que se enfrenta a diario con pacientes que no se sabe si están infectados, la culpa de que los médicos no estén vacunados se le echa al gobierno federal. Pero ¿Quién se encarga de hacer la gestion? ¿Cómo se coordina el gobierno federal con el estatal para que unos sean vacunados y otros no?

Antes de que el año terminara quedaron claras algunas cosas, sobre todo respecto a la política del Estado. Lo primero es que, después de ver el dineral que se llevan entre aguinaldo, sueldo, bonos y prestaciones de ley, tanto el gobernador como los políticos locales, se puede asegurar que dinero hay.

Para muchos, si el gobierno del Estado desaparece programas culturales y educativos es y será culpa de la federación por no enviar el dinero suficiente para que los políticos se enriquezcan, por lo que no tienen más remedio que robarlo del dinero de los yucatecos.