La responsabilidad social de la Arquitectura… ¡Recapitulando el Día del Arquitecto!

Equipo FAUADY en trabajo de reconstrucción de vivienda en Chiapas

La vivienda social requiere que se trabaje con calidad profesional, no con caridad profesional.

A. Aravena

¿Cuántos arquitectos conoce? Esta pregunta fue parte de un ejercicio realizado en una comunidad yucateca, la respuesta de la mayoría de las personas fue “ninguno”.   Era la apertura para comenzar un proyecto social en una comunidad con estudiantes universitarios de arquitectura; presentándoles de manera inmediata a estas personas, a más de una veintena de arquitectos en formación quienes trabajarían con ellos.

En una ciudad relativamente pequeña como Mérida, con una población de un millón de habitantes, existen más de treinta Escuelas de Arquitectura, sin contar las de Valladolid, por lo cual resultaba impensable que no se conociera algún profesional de esta disciplina, pero resultó en una constante en los trabajos realizados para proyectos sociales de arquitectura en casi toda la Península.

En épocas pasadas se creía que el arquitecto sólo podía ejercer en las grandes ciudades y que su trabajo estaba dirigido a una minoría privilegiada que pudiera pagar sus servicios profesionales, que lograran generar grandes obras y proyectos representativos de sus capacidades conceptuales y estéticas. Ahora que estamos tratando de construir una sociedad más igualitaria, equitativa y participativa, con oportunidades para todos, se plantea al arquitecto como un generador de soluciones a problemas sociales que lo ameriten. 

Vivienda dañada por la caída de un árbol

La buena arquitectura construye sociedad, genera sentido de pertenencia, emociones positivas y traza un mejor vivir; una mejora calidad de vida en las personas tanto de manera individual como colectiva, la “buena arquitectura” debe ser para todos. 

Menciona Ciro Pirondi: “… ¡Para la sociedad es mejor que sea un buen panadero y no un mal arquitecto!”. No es sólo lo que se hace lo que tiene importancia, la calidad de lo que se hace es lo que importa.”  El ideal que un arquitecto debe tener siempre es la construcción de una sociedad más justa, más armónica a través de su oficio, los espacios que diseña y crea, las ideas que intenta transmitir en espacios donde las personas puedan vivir con más placer, alegría y sin tanto sufrimiento.

Revisión de la propuesta con el habitante

El arquitecto no debe ser visto por la sociedad como un elemento de lujo, debe ser un detonante y catalizador de respuestas puntuales a problemas y necesidades sociales, no sólo de carácter individual sino de índole colectivo, que sus intervenciones tengan el valor añadido al bien común y una mayor atención a demandas de carácter social. La cuestión de la estética no es la única cualidad de la visión de un arquitecto, es una de varias, como la funcional, eficiencia, ambiental, económica, entre otras.

Gonzalez Lobo menciona que “el objeto principal de la arquitectura es albergar al hecho habitable del otro; la pretensión es que genere la satisfacción habitable del otro”. La idea radica en aceptar el paradigma del usuario y sus necesidades respecto a sus posibilidades y aspiraciones, somos a manera de ver; los encargados de hacer realidad los sueños habitables de las personas, de materializar ideas nuestras, pero con el sello de los deseos de quienes la habitan.

Proceso de intervención por los estudiantes con asesoría técnica

Estos nuevos paradigmas posmodernos que introdujeron teorías económicas y los estudios de género como instrumentales para repensar la ciudad, desde el problema de la vivienda y los nuevos planteamientos de teoría y crítica arquitectónica proyectaron una nueva vertiente acerca de la responsabilidad social en la arquitectura como postura y no como moda.

Alejandro Aravena logró posicionar la idea de la vivienda social en el escenario arquitectónico mundial, otorgarle el Premio Pritzker fue una manera de situar esta vertiente en los planteamientos de arquitectura actual, de atender problemas sociales como una prioridad, y a partir de ahora será difícil sacarla de ahí. Hizo que muchos despachos intentaran promover y realizar proyectos de esta índole, formando una visión donde la responsabilidad social del arquitecto no debe considerarse una moda sino una posibilidad real de trabajo e intervención directa en la generación de ciudades y comunidad.

La arquitectura social crea comunidad

Alberto Kalach

Las escuelas de arquitectura deberían enfocar su proyecto pedagógico en el ideal de la construcción de espacios públicos y sociales cada vez más dignos y mejores para las personas de la ciudad, el sistema de enseñanza pareciera no haber evolucionado,  enseñando Arquitectura como hace tantos años, con proyectos de élite que terminan en una caja, un estante o en la basura, sin atender a la realidad social de cada lugar, y a sus problemas actuales, pareciera que no están ensañando a pensar sobre las necesidades reales de la arquitectura para nuestra sociedad.

Mediante esta noción de la arquitectura social, en casi toda Latinoamérica y hasta nuestro contexto inmediato y entendida desde la autoproducción del hábitat, se puede obtener la participación del habitante usuario de la vivienda, quien aporta no solo conocimientos culturales y en materia de construcción local; lo que permite la empatía y la transferencia de conocimientos ancestrales, culturales y constructivos de la región; dejando a un lado el paradigma del arquitecto clásico para convertirse en el arquitecto necesario para su sociedad.

La propuesta estriba en que la sociedad demanda la intervención de los arquitectos y de las instituciones de enseñanza en la atención de los problemas regionales y locales, desde lo colectivo hacia lo individual, y en esa misma realidad es donde se ponen a prueba el aprendizaje y utilización de los conocimientos teóricos, históricos, constructivos,  encaminados a una arquitectura incluyente y propositiva que detone los cambios positivos en la sociedad y la comunidad tan requeridos para mejorar las ciudades.

Se puede mencionar como ejemplos dos experiencias que han generado desde la academia permeando directamente hacia la sociedad, formado una nueva visión de arquitectos sociales con criterios más asertivos en los problemas y necesidades actuales, reales y urgentes; experiencias en las cuales he sido partícipe directo: El proyecto 1/4+ para damnificados de la Universidad Autónoma de Chiapas Y Autoconstrucción asistida de vivienda de bajo costo de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Interior de la vivienda terminada

Desde estas experiencias se plantean algunos puntos importantes a seguir como eje rector de los proyectos, forjando una metodología básica con toda la intención que fuera replicable, mejorable y sobre todo consciente:

  1. Identificar e intervenir en escenarios reales mediante el diseño de un proyecto de autoproducción del hábitat, de la vivienda.
  2. Conocer los conceptos y teorías que fundamente la autoconstrucción de vivienda.
  3. Conocer y utilizar las metodologías de participación social.
  4. Analiza, diagnosticar el caso de intervención con la propuesta de tecnologías sustentables.
  5. Diseñar a nivel arquitectónico y programar el proyecto de intervención social.
  6. Realizar los trabajos de autoconstrucción asistida con la participación del habitante y los arquitectos. A un nivel horizontal de decisiones, conocimiento y trabajo.

Nos queda por concluir que la arquitectura en su ADN lleva ahora implícito la cuestión social para la creación del hábitat, no regresemos a mutar en condiciones de elitismo y minorías, al contrario:  generemos posibilidades de una Nueva Arquitectura verdaderamente representativa de la sociedad, equitativa, igualitaria, participativa y democrática; además de crearla sin perder los valores y principios clásicos Venustas, firmitas y utilitas; de la estética, fortaleza y utilidad. 

Desde este 2 de octubre felicidades a los colegas y amigos, compañeros de profesión, y constructores de una mejor realidad y sociedad; ¡Feliz día del Arquitecto!

REFERENCIAS

Coral Gonzalo. (2018). Autoconstrucción Asistida de Vivienda. Dos experiencias académicas de responsabilidad social y compromiso universitario. En Cuadernos de Arquitectura de Yucatán. No. 31. FAUADY. Mérida; Yucatán.

Universidad Continental – Conti TV – Ciro Pirondi .  Universidad Continental, (2014). Responsabilidad de la arquitectura en la sociedad.  Recuperado 7 octubre 2021: https://www.youtube.com/watch?v=7aXmSnH6n6Y

Gonzalo Coral
Arquitecto y Maestría en Arquitectura por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán. 2004 y 2010 Profesor de la Facultad de Arquitectura de la UADY de 2011 al 2017, de la Universidad Vizcaya de las América, del Centro Universitario de Valladolid (CUV) y la Universidad de Yucatán (UNY). Arquitecto responsable de los proyectos de Restauración de catorce edificios religiosos patrimoniales en el Estado de México derrumbados por el sismo de 2017. Asesor en dos proyectos sociales de vivienda en comunidades rurales sobre autoconstrucción asistida (en PLANCHAC 2015 Vivienda Popular como unidad doméstica sustentable; Medio ambiente y cultura) y Construcción de vivienda vernácula (en Tahdziú 2005). Y como Investigador asociado en el área de Seguridad en la construcción en los conjuntos de vivienda en serie del proyecto CONAVI – CONACYT clave 236282 y clave SISTPROY UADY 2015001. (2015 – 2016) Arquitecto copartícipe en la reconstrucción de viviendas destruidas por el sismo de 2017 en localidades de Chiapas, coordinando a estudiantes de Arquitectura participantes. Docente de las asignaturas de taller de materiales, Restauración, Taller de Proyectos y Teoría e historia de la arquitectura regional, Diseño Bioclimático, Así como de diversos cursos de materiales y sistemas constructivos, Técnicas de restauración y Autoconstrucción asistida de vivienda. Actualmente investigador sobre eficiencia en el uso de materiales entre los que destacan la madera, la tierra, la piedra y otros materiales naturales, así como la realización de proyectos arquitectónicos de vivienda.