Poesía Dualidad de ángeles de Melba Alfaro

I

Estoy a tiempo de vencer las huellas del rechazo
las manchas de aire salino por las paredes
el sin fin de memoria por las alas
Porque el mar en su melancolía nocturna
encuentra transparencia
para hablar de lo eterno

En mi orilla el arrecife se anubla
y casi un basta acompaña mi paso
en este intento de aniquilar un ángel

Pero todo se vuelve castigo por influjo amoroso
calor que aviva las pasiones
y atrapa a quien persigue ser amado

En este siglo que inventa serafines
como en los cinco mil soles
se renace una y otra vez
y de hombres y leyendas me abastezco
fortaleza contra dolientes piratas:
otros ángeles marinos

Escuchen                  
es el mar                  
-el mar de infinitas olas que baten                  
los ojos abiertos al insomnio-                  
quien lo ha dicho

Ahora mismo
no me atrevo a presagiar el final de la opresión
o el ritual de sumergirse en busca de otra espada
del arcángel tridente y victorioso
que ahogo por temor
de mantenerlo con un chantaje

Un canto está en mis manos
donde infieles simulan el secreto de la marea
Vago en la inexistencia
y he de caminar la playa suavemente
y he de contar cada grano que moldeó nuestros cuerpos
para convencerme del eclipse
de su felicidad en otra aurora
de mi obsesión irritada

Que la vida sigue
y el mar
con todo y ángeles pirata
lo advierte   

II

 La condición es la nostalgia
si no lo invocas
el ángel no vuelve
y en el infierno sobran voces
Lo sabes             
estamos malheridos
             mutilados carentes de aleteos             
sin hacer caso del psiquiatra             
y de quienes aseguran salva el odio  

Mira        
a punto de salir a un nuevo día        
tengo miedo        
«hierven en el pecho los demonios       
y temo que agosten la garganta        
o me llenen los ojos con sangre»  

Hoy
en la primera luna de enero        
sé que celebras con magos y reyes
y deambulas por estrados
con el sonido propio
del novicio enardecido  

Y.. temo el encuentro  
Entiende             
amo bajo el cielo             
en la desesperanza mía    
en tu resolución de otras naves             
equívocos y flaquezas             
en la abyección del pasado             
loza que fecundó huida             
y me aterra.  

En el adviento del basta                                
otro barro
argumento para eliminar el odio
como elixir   

La semblanza obliga el mito      
-Que sacio el mar de colosos       
tutores de mi estepa  
 El dolor ronda mis ojos
aumenta la soledad
provocando aletazos
a la idea de coronas y tumbas

III

Al final ni siquiera el cansancio
o la suma de los años y la espera
             menos la resignación por lo nunca comprendido
Esta es la carta para el dolor             
lo sabes             
como que la guerra interna sigue             
cada infierno exceso de tu nombre. 

Tu luz se convirtió en astillas             
«Las astillas se barren             
y se camina el suelo inmaculado             
juran mi madre             
y la abuela de las píldoras para el insomnio»              

No existe medida para la incertidumbre             
para decir que todo termina con la ausencia             
del batir tus alas             
—La imagen perfora cada segundo             
pasado sabor de tu aliento             
por mi albedrío 

Insisto así que pasen los días
insisto en lo demencial del yerro
asumir responsabilidades
y autoengaño.              

Mi niña ausente             
mi hombre víctima de abusos
el sexo que tradujo fantasías             
incluso la mujer víctima de mi odio             
y hasta mis muertos             
anclan tus alas a mi apetito… 

Debo liberar lengua
oído       
la falange nutricia       
respirar el canto del hombre enjaulado       
y al límite de la exclamación       
reafirmar que el dolor sobra       
para desgarrar un verbo       
esparciendo olores       
a quienes me complacían.  

IV

 Se traducen victoria con sabor a iglesia
los hombres que comparten mi obsesión y saben
                              de soledad entre otras piernas
Está el puerto inseguro
la ciudad de mi padre y abuelo gigantes
             muertos vivos en cada lágrima
cubriendo las ojeras de esta mañana 

Y es sitio para decir al fin
lo extraño         
que me hace falta el soplo de caricias         
arreglar la infancia doña abuela         
la piel en la solariega casa         
(herencia por mi madre)         
el barrio con el pasado familiar         
incluso el miedo al simio  
          —que me arrastró cada cuarto—       
hasta la tía con sus rezos de mujer antigua .        

—Que bailen los ángeles digo             
y en cada evolución otro llanto incorregible.              

Nada consigue desmemoria
        las noches evitan en su abrazo
         aquel batir ardiente de mi historia prima
         y los amuletos de las once mil vírgenes 
    —Que lo fui un día y me duró veinticinco lunas—
Antes la música decía que espere el cambio
el golpe al címbalo para recuperar tus alas            
 
Pero los jinetes de la planicie            
como el torero y la cigarra            
como la luz robada al cadáver de los cocuyos
cantan el vacío que tengo              

Perder un ángel             
no es sólo ausencia             
es saber que está vivo             
quien me hace la muerte.  

V

Bailan por el malecón con tambores y trompetas
para exterminar el rencoroso escrito del pasado
los que sufren abandono
Ocurre en el margen de cada aliento
de cada brisa
por la rabia en sus caderas
que buscan otra hondura  

Vienen con el traje nuevo
agitando la máscara de la ciudad
como amigos del soliloquio  

En la era expansionista
se multiplican solitarios enfermos de búsqueda    
del útero que cobije raptos y designe pertenencia  

Impacientes saltan a los caminos de concreto
se vuelcan euforia
sudan
hierven mezcla entre multitud
de piel arribando tornasoles  

Frenéticos con ritmo dibujan el aire
sensuales y sedientos reclaman
travesía por los cielos
y se cumple  

Estos días llenos de comparsas
graban sal en la herida permanente abierta
y seguirán danzando encuentros efímeros
como hados con luz próxima
ante mi voluntario desierto
malecón sin cabellos de ángel
recobrados en playa primitiva  

VI

Vivo horrorizada
por la señal entre los obituarios.
Tal vez para una suerte confinada
obscena en una colina de purgatorio
donde no hay referencia alguna de leyes celestiales
de la felicidad que veo habitan otras fuerzas
esto es lo que surge: 

Es un verano esta mañana desde el cementerio
es otra tierra
otro cielo deslizando el canto de la noche 

Estás quieta Eva sobre las rocas silenciosas
el viento dice viento
y un tumulto plata se prolonga en mis sentidos bronce.

Tengo un hogar donde el dolor no acaba
y sé como adquirir felicidad
pero también los océanos contaminados
y las grietas en los pies por más tiempo
dualidad de volición divina 

Toda distinción dentro del coro humano
permanece fiera destructora
así enferman los días
el retrato de la juventud
las fresas
un monje
el frío y la pasión
la sombra salvaje
la avidez del espíritu de luz
la gente heroica
un águila 

VII

Mi hombre dulce
yo amo tus alas
soy tu sombra
la naturaleza de tus rodillas
la oveja para un río sanguíneo
lo que va a tu cabeza
y explota
en una larga estación
que acumula sobrepeso a los pies
Y luego
soy el chantaje a la más alta felicidad
una pequeña melodía para seguir rodando
y eres el paisaje que me traga
con trampas para retener mis heridas  

¡Oh! Mi Serafín
para llevar la humanidad a otra distante
sé que olfateas a los malos espíritus
padeces gravemente
toda esencia que esposa
y forjas hielo  

Pero sé que te amo
tanto
como la voz que brilla en un abismo
se hace amar
y atrae   
y jala
hacia el fondo donde la tumba es roca
sueño que al drama juega
revelando hora a hora enfermiza vigilia  

Honro el rostro de otros poetas
tu carne y nervios
inhabitantes de la tierra que piso
y bebo
el sabor dulce y sonoro de tus alas

VII

Los árboles la ronda con extranjeros por la avenida
la belleza del sueño largo que persigo
el verano
—con todo y las aguas que se pintan muerte—
libre de imaginar enfermedades prolongadas y costosas
disipan juramento
El verano
con duelos honorables
con principio sin sombras
con rostros nativos sin repulsa de ignorancia
agita mi cuerpo
la imagen de mis testigos
y las memorias

Ahora el mundo incluye festejos
otro siglo para mensajes divinos
otro milenio capitulación tortura
que se permite la gitanería
y cabalga
espacios sin propiedad
orgullos decadentes

Inmóvil tiemblo
ebria por el suelo
miro la ventana de lo conocido
Nadie mueve una sonrisa
y es apenas otro siglo pálido
con las mismas costillas gastadas
sofocantes en lo que titulan viejo amor

¡Ay!
pesa la verdad
la tristeza de las reflexiones que saborean el deseo
el viaje diario para recordar la gota de cariño
las sábanas revueltas al mediodía
aquella dicha bailando disparates.

Duele la defensa propia
y los forasteros imaginando exuberancias
en un alto de la calle
con plegarias por mi cabeza.  

IX

Tú mujer
esposa quieta
sin niños en el silencio del tiempo largo
¿qué cantas a la historia y las selvas
rápido
más que la dulzura de las flores y los ritmos
de mortales
cuerpos templados en las aguas del arca?

Cuando declaras a Dios soy la esposa enferma
la pequeña que no escapa de ripios en el cráneo
no hay melodía
Y cantas
porque tú vienes de tres eras frondosas
estaciones derramadas en besos y amores.  

Tú bella
feliz de amor que nunca adiós escribe
elevas pasiones en el reflejo joven perpetuo
atizas el fuego del subterráneo cerrado al olvido
y no contestas
¿qué te mantiene en el sacrificio silente
debajo del altar oprimiendo el ansia?

Imagen de la virgen esposa
¿detuviste tu loca carrera hacia el hombre?
¿emprendes la huida de los sentidos?
¿es por eso el canto de alabanza
que nutre a las otras criaturas?

Todavía en lo cierto de la necesidad
del frenesí salvaje en los oídos
te muestras hermana
mujer
ángel del guerrero navegante
del doncel rebelde en los valles de la Arcadia
y sabes que la tierra y tú necesitan
mitigar la certeza de la ponzoña
de los pioneros citadinos
de los misterios de la carne prieta
mantener por siempre
debajo de los árboles
la melodía de quien ama
el dichoso río oficiante del misterio
para que el alma resista.    
Melba Alfaro Gómez
Nació en Mérida, Yucatán en el año de 1955. Es química farmacéutica bióloga, con especialización en docencia, escritora con premios y reconocimientos en todos los géneros literarios. Su biografía y obras están incluidas en el Diccionario de Escritores de Yucatán, tercera edición, 2019; Tomo I de la Enciclopedia Yucatanense, actualización, 2017; Diccionario de Escritores de Yucatán, 2003; y en antologías como Hilos pegajosos, 2020; El guante blanco, abordajes en el tiempo y el espacio, Tomo I, 2019; Entre juegos y garabatos (Antología para niños Vol.2). Breviarios narrativos, 2019; Sureste, 2018; El canto del silencio, Breviarios poéticos, 2018; Mujeres que no callan, 2016 y 2018; La literatura yucateca en el aula, 2015; Aguas santas de la creación Vol. III, 2010; Bajo su sombra, 2007; Palabrando, 2007; Los procesos de la escritura de creación I (Teoría y práctica), 2006; Inventa la memoria, 2004; Litoral del relámpago, 2002; Como Ángel Rojo, 2001; Entre el silencio y la ira, 1992; y en diversos sitios de Internet. Entre los premios y menciones que le han otorgado se encuentran Premio Estatal de Literatura 1996, por su libro de cuentos para niños Eso de andar en la mar (y otras aventuras con los cabellos revueltos). Premio Estatal de Literatura “Justo Sierra O’Really”, por su novela Me morderé la lengua y la mención honorífica “Wilberto Cantón”, por su obra teatral Equipaje, ambos en el año de 1992; Tercer lugar en el concurso de poesía José Díaz Bolio, otorgado por el Prohispen con el poemario En el ruido de la ausencia, 2003; Tercer lugar con el poemario Ángeles marinos, en la Olimpiada Internacional de Poetas, César Vallejo, convocada por la Fundación de poetas La Blinda Rosada. Argentina, 2000; Tercer lugar en el concurso de Ensayo sobre Felipe Carrillo Puerto, 1992; Tercer lugar en el Concurso de Poesía convocado por el Instituto Mexicano del Seguro Social, 1991. Mención honorífica en los Juegos Florales de la Normal Superior de Yucatán, por el ensayo “Recorrido en gris y verde”, 1991. En 1997, el Gobierno del Estado de Yucatán, a través del Instituto de Cultura, le otorgó la Medalla al Mérito Artístico por su trayectoria. La Asociación de Comunicadores de Yucatán 7 de junio, A.C., le otorgó un reconocimiento en 1999, por su labor en la radio. En 2005 fue nombrada mejor maestra del Diplomado de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), en Guadalajara, Jalisco. En su honor la LII edición de la Feria Municipal del Libro en Mérida, año 2011, estuvo dedicada a ella y se le rindió homenaje en la sala del Cabildo de la ciudad. Se le realizó un homenaje por su obra narrativa para niños en la Hacienda Anicabil (Grupo de estudiantes del CEDART), 2014. Debido a su labor por la lectura, los escritores y el libro se instalaron dos salas de lectura que llevan su nombre: La primera inaugurada el 17 de diciembre de 2003, con el nombre “Melba Alfaro Gómez”, la cual funcionó en la calle 75 entre 76 y 78 de la ciudad de Mérida, Yucatán, coordinada por el escritor Armando Pacheco Barrera, misma que en el año 2011 se transforma en Sala de Lectura digital “Melba Alfaro Gómez” https://escritoresenyucatan.wordpress.com/libros/ ubicada en la ciudad de Mérida, Yucatán, México, y respaldada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través de su proyecto Salas de Lectura, la cual se convierte en el año 2012 en la Biblioteca “Melba Alfaro Gómez”. Y la segunda Sala de lectura “Melba Alfaro”, fundada y dirigida por los escritores Silvia Alejandrina Rojas Sánchez y Jorge Luis Arquieta Hernández, ubicada en calle 108 # 130-C entre 47-B y 45-L Fraccionamiento Las Américas, Mérida, Yucatán, misma que se inauguró el 8 de septiembre de 2018. Escribió para suplementos y revistas como El Juglar del Diario del Sureste, Primera Llamada (la voz de los dramaturgos mexicanos), Páginas, Equipo Mensajero, Luz desde El Inframundo, Mala Vida, Letras en rebeldía, Navegaciones Zur y La Parrao Magazine, donde tuvo la columna Café con piquete. Ha realizado guiones para videos producidos por el Colectivo de Video Latino Midwest-Mérida, el Instituto de Cultura de Yucatán, Tópicos y compañías guatemaltecas. Sus trabajos han sido expuestos en varios países entre ellos Canadá y Estados Unidos. Sus textos literarios se encuentran en arteyculturaenrebeldia.com, www.eldigoras.com, www.almargen.net, www.ficticia.com, www.adamar.org, y otros sitios de la red donde se localizan entrevistas y obras suyas. Es Tripulante en www.ficticia.com, y fue jurado Jurado del Concurso 19 del mismo sitio en 2002. En febrero de 2008 le publicaron la fábula ilustrada Aventura en Kichigar, Chansamito contra el brujo Lupérvolo, patrocinada por el DIF Yucatán y con apoyo del DIF Nacional, utilizando esa fábula realizó el proyecto: “Primer acercamiento para la detección y evaluación de abuso sexual en menores que se encuentren en situaciones de riesgo, desde una mirada multidisciplinaria”.