Martí en su célebre ensayo Nuestra América (1891) expresó la suma de las necesidades políticas y cultural-pedagógicas para un nuevo devenir latinoamericano y caribeño.

Hart nos reveló que, en esa Cultura de Emancipación, está el pensamiento revolucionario y de acción política que en la actualidad nos puede asegurar la posibilidad de enfrentar la encrucijada colosal en la que nos encontramos.

Hace unas semanas, un huracán con nombre de tres letras, arrasó, literalmente, amplias zonas del occidente cubano y dejó en condiciones extremas a miles de familias, que perdieron todo o casi todo tras el azote de ese evento meteorológico que los humanos llamaron Ian.

El 25 de septiembre 74% de la ciudadanía cubana de 16 años y más acudió voluntariamente al Referendo por el Código de las Familias. El 94.25% de las boletas resultó válida. De ellas, 66.87% tenía marcado “Sí”, mientras en el 33% apareció el “No”.

No cabe dudas de que somos un pueblo resiliente, apenas estamos viviendo una “nueva normalidad", saliendo de la terrible pandemia que azotó a la humanidad, y el azar coloca su impronta nuevamente