Uno de los episodios más conmovedores en 2020 resultó, sin dudas, lo acontecido con el crucero inglés MS Braemar, de la línea Fred Olsen, el cual, con un pequeño número de viajeros afectados por el nuevo coronavirus, deambuló varias jornadas por aguas del Caribe y el Atlántico, en la búsqueda de alguna mano salvadora que les facilitara su repatriación por vía aérea.

Cuba inició su lento retorno a una etapa que está siendo en extremo compleja, llena de desafíos e incertidumbres y a la espera de que los tiempos por llegar puedan ser menos tensos que los últimos meses vividos por culpa del COVID-19.

Tomar la decisión de pasar a la fase de “nueva normalidad” es un reto para cualquier sociedad. Un virus tan letal y perseverante no deja otra opción, él lucha contra el ser humano y a estos últimos no nos queda otra que buscar alternativas para combatirlo.

En la realidad del momento, todo lo que se plantee, como nunca antes está por ver, porque comenzamos desde los puntos de vista sociológico, político y especialmente económico en situaciones muy especiales afectadas por un 2020 que ha traspasado todos los límites que antes de la Pandemia eran lógicos y normales.