Candy May tiene un fuerte sentido de compromiso por la cultura, la lengua y la identidad maya, las mujeres y los derechos humanos, su trabajo ha creado redes en apoyo para niñas, niños, adolescentes y mujeres mayas.

Navegando por la Covid-19, las resilientes trabajadoras cubanas contribuyeron a mantener abiertos los comercios, los bancos, las finanzas, las industrias, la telefonía, los medios de comunicación, la educación, la administración pública, el sistema jurídico, la salud y los centros de investigación.

El corporativismo del que fue objeto el movimiento feminista yucateco durante el siglo XX quitó visibilidad a las mujeres que lo abanderaron, pero sería injusto negar el importante esfuerzo realizado por ellas para mantener vivas y vigentes las demandas históricas.