Estudiar profundamente la obra de los grandes pensadores, tanto a nivel nacional como universal, nos permitirá develar los inmensos aportes que ellos hicieron en el campo de la educación, la cultura y la filosofía, en su afán por construir una sociedad futura de plena justicia social.
Al igual que Martí, diferencia y relaciona la instrucción con la educación y, como los educadores cubanos del XIX, representantes de la Filosofía electiva, considera que la educación no es solo instrucción, es, sobre todo, la formación del pensamiento y los sentimientos.
Para hablar de educación y cultura es inevitable recurrir a la filosofía, es por eso por lo que en esta edición presentamos, a manera de homenaje, la conferencia “Filosofía, educación y cultura en los inicios del siglo XXI”, que la Dra. Rita Buch Sánchez dictó al respecto en 2014, en el I Foro Internacional “Educación y Cultura en los espacios que habitamos”.
La filosofía, a pesar de todas las “gloriosas” advertencias de su obsolescencia en un mundo de datos, tecnología e hiper racionalidad, tiene mucho que celebrar en este 2021, porque se resiste, persiste y nutre de las cualidades esenciales del ser humano.
Ante las circunstancias opresivas de la realidad social, de carácter estamental y corporativo que fueron las colonias americanas del imperio español, los criollos por una parte y los indígenas y mestizos por otra, desarrollaron un pensamiento propio, americano, cuyos tópicos acusan en modo acorde a sus visiones del mundo, la necesidad de hallar motivos de dignidad y significados para fundamentar sus identidades sociales.












