Las fases emocionales del coronavirus

El día que podamos salir del encierro, constataremos que tanto nosotros como el mundo no seremos los mismos.

Es normal que ante el confinamiento de varios meses, estemos experimentando diversas fases emocionales, sin que nos encontremos necesariamente en sincronía con los demás, ya que algunas personas han optado por encontrar nuevas distracciones, ya sea viendo películas o realizando manualidades, otros han decidido no ver más noticias con el fin de poder evitar estar sobrexpuestos a la información sobre el COVID-19 y unos se dedican a contar los días de confinamiento pensando que así volveremos pronto a la normalidad, otros más han optado por desafiar el peligro de infectarse por no aguantar el encierro.

Desgraciadamente, en el estado emocional en el que nos hallemos, no podremos evitar que esta situación nos pase factura a todos, porque es innegable que la llegada de este virus marcará un antes y un después en nuestras vidas. El día que podamos salir del encierro, constataremos que tanto nosotros como el mundo no seremos los mismos. Hay quienes buscando el sustento, han tenido que estar expuestos, y otros, ante la apertura de nuevos espacios han decidido recrearse en ellos, ya sea visitando las plazas comerciales, yendo al cine, o ir a la playa a disfrutar el mar.

Esta crisis del coronavirus, ha causado un impacto emocional en nosotros, y según la conferencista española Pilar Jericó, quien es una pionera internacional en el análisis del talento y el impacto del miedo en las organizaciones y en las personas, existen unas fases emocionales por las que tarde o temprano terminaremos pasando todos.

“La llamada” es el nombre que recibe la fase del inesperado surgimiento del virus, algo desconocido e imprevisto del cual no teníamos idea alguna de los niveles de impacto que tendría mundialmente, lo que nos puso en una situación de incertidumbre, sin saber con claridad las medias que se debían llevar a cabo por falta de conocimiento, por lo cual, muchos al saber que había surgido en China, buscamos información sobre éste, a fin de conocer a qué nos estábamos enfrentando.

Cuando estamos a punto de entrar en una crisis o un cambio no deseado, solemos adoptar una etapa de negación, y muchos pasamos por ésta, pensando que un virus que se hallaba tan lejos, no iba a llegar a México ¿Por qué iba a pasarnos a nosotros? Muchos decidimos creer que se trataba de una simple gripe, olvidando que en el mundo globalizado y conectado en el que vivimos, podía galopar velozmente, contagiando en cadena a muchos países, hasta llegar al nuestro, y fueron muchos los que sintieron rabia contra las autoridades a quienes culparon de no haber previsto la magnitud del problema, sin darnos cuenta que al igual que nosotros, nos estábamos enfrentando a algo desconocido.

Después de la ira, surge “el miedo”, miedo de saber que el virus ya se encuentra entre nosotros, motivo por el cual muchos nos encontramos en nuestras casas, evitando tener contacto con otra gente, manteniendo una higiene constante. Sentir miedo nos protege, no es el que provoca la histeria y el caos o que nos mantiene en vela por la preocupación ante un hecho que no podemos controlar. 

Cuando las crisis nos ponen a prueba, nos hacen crecer y ser más fuertes, es por esta razón que después del miedo llega “la aceptación”. Durante esta fase estamos atentos a las cifras, que desgraciadamente sabemos que aumentarán conforme pasan los días, porque sabemos los estragos que dejó a su paso en otros países que se infectaron antes. Durante esta fase sentiremos tristeza, pero ésta pasará.

Una vez que hemos aceptado la situación en la que nos encontramos, tratamos de adaptarnos lo mejor que podemos a ésta, tratando de encontrar algo positivo ante el momento que estamos viviendo y la nueva forma de vida que debemos adoptar, para prevenir un contagio, nos sentimos más relajados, porque ya sabemos dónde estamos y por qué hemos tenido que confinarnos con el fin de superar la crisis. En este estado, surge “la solidaridad”: intentamos en la medida de nuestras posibilidades ayudar a los demás.

España está comenzando a vivir la etapa final de cuando el coronavirus se vuelve historia, de hecho, muchos internautas de diversos países han comenzado a escribir en sus muros de las redes sociales los hechos más importantes que se han vivido durante esta pandemia. Sabemos que tendremos una historia importante que contarle a las generaciones venideras, y sobre todo, caminaremos sin tanta prisa saboreando el aire de la libertad.

Todo lo que nos sucede, especialmente cuando somos sacudidos ante golpes que momentáneamente nos aturden empezamos a ver la vida bajo otro espectro, ya que sin duda, hemos aprendido a valorar y agradecer a todo el personal médico que a pesar de ataques y jornadas exhaustivas, estuvieron dando algunos literalmente la vida, para salvarnos. Esta es la etapa que México espera y quiere vivir. Todavía nos falta tiempo, pero vale la vida esperarlo, tratando de mantener el ánimo arriba.

Sin embargo, hay quienes clamando su derecho de libertad, han omitido muchas de las medidas que se han impuesto con el fin de evitar más contagios, y ante la apertura escalonada que se está dando, han salido como toros de lidia después del encierro que han vivido, si es que lo han respetado. Estas personas, ciertamente pueden hacer lo que les venga en gana, aunque tristemente, no han medido que la libertad que mantienen tener, puede ser un vehículo para contagiar a otros. Es por esto, que queda en la conciencia de cada quien y sobre todo en el respeto que tengamos hacia la vida de los demás, el acatar las precauciones que nos han sugerido tomar.

Pilar Faller
Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social y Maestra en Mercadotecnia por la Universidad Anáhuac Mayab. Fue docente de Literatura Mexicana en el Colegio Mérida y Directora de Vinculación en el Instituto de Cultura de Yucatán de 2000 a 2004. En 1984 trabajó como correctora el Diario de Yucatán y el año siguiente comenzó a colaborar artículos y traducciones. A partir del 2010 comenzó a colaborar con el periódico Por Esto! hasta el año 2020 en donde también se desempeñó un tiempo como correctora. Actualmente realiza colaboraciones para la página de “El cronista Yucatán” y la revista Lectámbulos.