El movimiento socialista de Carrillo Puerto fue la culminación de la revolución en Yucatán, cuya influencia abarcó todo el sureste mexicano.

Si la obra es, pues, tan esencial para el progreso de los mayas, por qué en los informes de su avance se acude a batallones de seguridad ferroviaria incluyendo la vigilancia con drones por parte de la Guardia Nacional. ¿Es para asegurarse un movimiento migratorio —de norte a sur— de repoblación mestiza, sin tomar en cuenta las “fricciones interétnicas” que, a corto plazo, ello pueda suponer?

En octubre de 1951, Tomás Marentes fue electo como el candidato oficial del PRI al gobierno de Yucatán, con lo cual marcaría el inicio de los gobiernos posrevolucionarios en la entidad.

Felipe Santiago Carrillo Puerto era un pequeño comerciante en la ciudad de Motul cuando conoció a María Isabel Palma Puerto, damita motuleña, cinco años menor que él.

Residencia vivida por la familia Molina Zapata de 1924 a 1990; muchas décadas que nos hacen preguntar ¿De qué tantos acontecimientos ha sido testigo la casa Molina?

El sureste yucateco fue el último rincón mexicano invadido por los españoles en 1542, después de veinte años de ser conquistada la gran Tenochtitlán, aunque no del todo sometida la península, debido a lo aguerrido de los habitantes mayas y a sus estrategias militares, aún mucho después del porfiriato.

Existe la versión de que Inglaterra, desde su colonia de Honduras Británicas, proporcionaba armamento a los mayas cruzo’ob en su lucha contra el gobierno yucateco, esto se menciona como si se tratara de un obsequio de armas a los rebeldes dado el interés británico de quedarse con la porción territorial que es actualmente Belice.

Para comprender la trascendencia del legado de Rita Cetina (1846-1908) y de sus compañeras, y colegas que participaron en la revista literaria La Siempreviva, hay que considerar dos aspectos de su obra: su participación en el movimiento de “emancipación” de las mujeres y su aportación en la construcción de la Patria.

Desde hace más de diez años, cada 3 de enero es un encuentro entre la vida y la muerte, una paradoja que se cumple en la coincidencia entre la celebración de un año mas mi vida y la muerte de Felipe Carrillo Puerto.