Si bien es aislamiento prolongado pero necesario, me permitió hacer muchas más cosas que requirieron de una disciplina personal, de autocontrol y perseverancia, tuve momentos de incertidumbre, desesperanzas e inercia, que por suerte fueron pocos, pues los compromisos sobre todo con mis “acompañadas”, mis adultas mayores de las que yo también soy parte, me sacaron lo mejor de mi para compartirlo con ellas y con mi familia.

Si de algo puede estar segura esta generación, es que nunca vamos a olvidar a 2020. Ha sido este un año, cuando menos, cataclísmico.

Vamos a entrar al 2021 con una gran disyuntiva. Olvidamos lo vivido y sufrido durante los últimos 12 meses y lo espantamos para que no nos traiga malos augurios, o recordamos cada detalle de lo ocurrido para sacar de ellos sus enseñanzas.

Aquello que expresa el refrán popular, que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, de nuevo en este diciembre 2020 debería estar vigente en mi opinión; aunque con la Covid-19, objetivamente todo indica que el refrán en esta ocasión va a ser una excepción, porque parece que la enfermedad no tiene fin y que los cuerpos van a tener que resistirla porque lo contrario podría ser el fin del mundo.

¿Cómo contrarrestar estos efectos negativos del encierro? La respuesta es muy sencilla, debemos aprender a vivir en esta nueva normalidad e incorporar el ejercicio a nuestra vida diaria y la realidad es que es mucho más fácil de lo que pensamos.

Los impactos de la Covid-19 han llegado a todas las edades, sólo que los y las jóvenes por su naturaleza han estado en mejores condiciones de mostrar que constituyen una fuerza social muy valiosa que no siempre es reconocida por los adultos

La vida que estamos cuidando, los afortunados que podemos estar “en casa”, es un recuento de estupendas enseñanzas, para quienes la han sabido aprovechar y los que necesariamente han dejado el “encierro”, lo han hecho como forma de lograr mejores condiciones de vida para ellos y para todos.

Una de las teorías conspiratorias que surgieron a raíz de la pandemia es que el famoso coronavirus, que nos mantiene literalmente encerradas en nuestras casas, fue un invento o se creó en un laboratorio con el fin de frenar la escalada de movilizaciones que se generaban en diversas partes del mundo contra los grupos de poder, fundamentalmente de derecha, neoliberales y patriarcales.